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Relatos de Ciencia ficcion Vol. I

Comparto el segundo relato que considero a nivel personal el de mediana calidad de los tres, el primero seria el mejor y el ultimo el menos relevante. Aunque claro esa es mi opinion como autor, cada lector puede tener la suya a ese respecto al leerlos todos y estar totalmente en contra... en esos aspectos influyen gustos y preferencias personales de cada persona a la hora de juzgar.

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EL PORTAL TELETRANSPORTADOR

Fernando era un científico especializado en el campo de la física que ocupaba un humilde puesto de empleo en los laboratorios Selpa, aunque su aspiración era ser el encargado en algún proyecto importante y no un mero ayudante de otras personas que eran las que realizaban esos grandes descubrimientos. Había sido un mas que notable estudiante en la universidad, pero luego en el campo laboral no consiguió nunca que lo valorasen lo suficiente, siendo relegado siempre a puestos inferiores de los que creía merecer por gente que en alguna ocasión se beneficio de alguna observación que hizo y que no dudaron en adjudicarse como suya.

Era un hombre de unos 40 años con el pelo negro y barba, su rostro era el de alguien ya algo cansado de la vida que le había tocado vivir. Ya que sus expectativas siempre estuvieron lejos de cumplirse y ahora ya no tenia esperanzas de que se reconociese el talento que en ocasiones había demostrado sobradamente, ayudando a solventar algún problema que otro en algunas investigaciones.

Hoy era viernes y cumplía con su trabajo, al igual que sus compañeros de forma rutinaria. En el descanso de la comida se reunió con su único amigo.

- Alegra esa cara que es viernes, tendremos el fin de semana para descansar.- Le dijo Marcos.

- Tu descansaras, yo me dedicare a seguir con mi proyecto.- Replico Fernando.

Su amigo que tenia el mismo color de cabello que el, y un rostro algo mas juvenil al no haber cumplido aun los 30, le miro con la misma expresión de perplejidad que ponía cuando se refería a su misterioso proyecto.

- Nadie se cree lo de ese proyecto tuyo, ¿ cuando dejaras de ponerlo como excusa para salir con nosotros?. Podrías acompañarnos este sábado al bar al que suelo ir con los demás compañeros.- Ofreció el.

- Me queda poco para terminarlo, puede que entonces no os lo toméis tan a risa... ¡ si realmente funciona como espero que haga!.

- Si va a ser tan importante... podría haberte ayudado a haberlo terminado antes. ¡ Antes se hubiera reconocido tu merito!.- Dijo en plan sarcástico su amigo.

Fernando que había terminado de comer y tenia necesidad de ir al lavabo se levanto ofendido, ante ese comentario.

- Perdoname, quizás no debí de haber dicho eso.- Rectifico Marcos avergonzado.

- Se que esa es tanto tu opinión como la de muchos sobre mi, que soy alguien frustrado por no haber logrado mis objetivos en la vida... no os falta razón al respecto y espero que mi proyecto demuestre que estoy capacitado para desempeñar empleos mucho mejores.- Respondió molesto.

- Te pido disculpas de nuevo y acepta mi ayuda este fin de semana si la necesitas, ¡ sabes que no fue con mala intención!. Fue una penosa forma de intentar hacerte ver lo que parece a ojos de los demás.- Volvió a disculparse Marcos.

Afortunadamente, se mantenían alejados del resto de compañeros en el jardín exterior de la empresa. Por lo que su conversación no llego a oídos de los demás, que se giraron curiosos sin llegar a oír nada.

- Se que no fue tu intención, pero sabes lo susceptible que soy al respecto. Ven a comer a mi casa este sábado y te enseñare en que estoy trabajando, podrás incluso ver una demostración.- Dijo Fernando.

- Con la condición de que me permitas ayudarte si es tan bueno como dices, ¿ hay trato?.- Dijo su amigo.

- Ya lo veremos... no es que me guste en exceso trabajar en equipo en mi tiempo libre. Ahora sera mejor que vaya al lavabo antes de que sea la hora de incorporarse al trabajo.

Se despidió de su amigo con la mano, para entrar en el edificio situado a algunos kilómetros en las afueras de la pequeña ciudad.

El resto de la jornada transcurrió con total normalidad y todos celebraron que llegase el fin de la jornada de trabajo, se montaron en sus respectivos vehículos y Fernando se despidió de su amigo tras recordarle que debía estar a la una en su casa.

Condujo hasta su casa situada en la periferia de la pequeña ciudad y aparco su coche en un espacio ya reservado para lo mismo al lado de su casa. La vivienda no tenia garaje propio cuando la compro, aunque aprovecho un espacio colindante que cimento. Entro a través de la puerta trasera que se hallaba justo en esa zona por fin en la tranquilidad de su modesto hogar, tras otra semana mas de duro trabajo.

- Mañana ya podre ponerme a trabajar en mi proyecto desde que me despierte, ¡ no veo la hora de tenerlo ya terminado!. ¡ Le queda tan poco!- Se dijo a si mismo.

Lo empezó haría unos tres años y tan solo podía trabajar en el los fines de semana y vacaciones, no se atrevió a pedir ayuda a su amigo al temer que no lo tomara en serio... era muy ambicioso por lo que opto por trabajar en solitario en el. Ahora ya podía mostrarle al menos una demostración, aunque ya prefería terminarlo el solo sin la ayuda de nadie.

Fue a hacerse la cena a la cocina, cogió lo primero que le apeteció de la nevera y no se complico en exceso. Quería acostarse temprano para poder trabajar desde bien temprano en la maquina que estaba construyendo en su sótano, si realmente funcionaba... seria el descubrimiento del siglo que le catapultaría al éxito sin remedio.

Se sentó en el sofá a comer, mientras veía un programa de la televisión que sintonizo de pasada. Era de lo mas insulso, aunque le distrajo el tiempo que tardo en terminar su cena y apago el aparato al terminar de comer. Fregó en un momento lo que había utilizado, tras lo cual subió al piso superior para acostarse en su cama.

Al día siguiente se despertó como era habitual con el canto de los pájaros y miro hacia la ventana.

- Parece que va a hacer un día esplendido, aunque sera mejor que me apresure a vestirme. Le queda aun mucho trabajo a mi maquina.- Se dijo a si mismo.

Al poco rato ya estaba en el piso inferior, en donde se preparo un ligero desayuno que tomo a toda prisa para poder aprovechar el día y fregó aun mas rápido lo que había empleado.

Al final pudo bajar al sótano, en donde se encontraba la maquina en la que llevaba trabajando desde hacia tres años sin ayuda de nadie. Al principio no fue mas que la caja metálica que había en uno de los laterales del arco por el que podría pasar un hombre, le había llevado mucho esfuerzo y dinero llegar hasta el punto que la tenia ahora.

La primera maquina capaz de trasladar a alguien a cualquier punto del planeta al instante.”- Pensó para si mismo, incapaz aun de expresarlo en voz alta.

Había sido un duro camino el completarla, aunque ya podía ver el final del mismo y el momento en que podría encenderla y ver si sus cálculos matemáticos también habían sido los acertados. Sin perder el tiempo, se puso a trabajar en ella con entusiasmo y tan solo le retiro de su labor la alarma que puso en su móvil para recordarle que debía de preparar la comida para su amigo al que había invitado.

- Continuare después, con un poco de suerte... podría probarla este mismo domingo.- Se dijo satisfecho.

Subió a la primera planta y cerro la puerta del sótano, con el llevaba una versión en miniatura de la maquina que había terminado haría un par de meses con la que pretendía hacer una demostración a Marcos. La dejo sobre la mesa de centro del salón-comedor e inmediatamente se apresuro a preparar algo de comer en la cocina.

El timbre sonó a la hora prevista y fue a abrir la puerta al momento.

- Buenas tardes, Marcos.

- Hola Fernando, no podía perderme esa demostración que prometías tan espectacular.

- ¡ No te defraudara en absoluto!, aunque sera después de comer. ¡ No seas impaciente!.- Le refreno Fernando esos ánimos

La comida consistió en un plato único de pasta, aunque ambos no eran grandes cocineros por lo que su amigo no hizo ningún comentario sobre la misma.

- ¿ Has trabajado hoy en tu proyecto?.- Pregunto su amigo.

- Desde que me he levantado, ya me queda poco para concluirlo.

- ¿ Seria mucho pedir el poder verlo?, Fernando.

- Prefiero enseñarlo ya terminado y funcionando, espero que lo comprendas.

Ambos bebieron un trago del refresco que había servido junto a la comida.

- Entiendo que quieras que sea así, supongo que yo actuaria igual de estar en tu lugar.- Respondió Marcos.

Al acabar de comer, su amigo le ayudo a recoger la mesa y traer los cafés

- Podrías ya mostrarme al menos con que piensas ya hacerme esa demostración- Pidió Marcos.

- Lo has podido ver nada mas entrar, esta sobre la mesa de centro.- Respondió indicando con el dedo.

- ¿ Se trata de eso?, parece una estrafalaria pieza decorativa.- Dijo su amigo al fijarse en ella.

- No es eso en absoluto, espera que la traiga y podrás verlo por ti mismo.

Fernando coloco la versión en miniatura de su maquina sobre la mesa, tras lo que se sentó a tomar su café.

- ¿ Y que se supone que hace?.- Pregunto intrigado.

- Puede abrir puertas a cualquier parte del mundo, y posiblemente a otras dimensiones si se ajusta adecuadamente.- Respondió Fernando sin inmutarse.

Aunque eso provoco a Marcos que se atragantara con el café que estaba bebiendo.

- ¡¿ Como has dicho?!.- Pregunto con dificultad.

- Lo que acabas de escuchar, esta versión en miniatura la complete hará un par de meses.

Su amigo perdió el interés en su café y ya estudiaba la pequeña maquina dudando de lo que le dijo, tan solo era un aro con un par de pequeñas cajas metálicas a los lados.

- Sera mejor que nos terminemos nuestros cafés para poder enseñarte como funciona, al ser tan pequeña esta versión, tuve que poner los mandos en el control independiente que esta sobre la mesa de centro.

Marcos se termino su café de un solo trago, esperando poder examinar con mas detalle la extraña maquina. Mientras su amigo llevaba los vasos a la cocina.

- Ahora te mostrare como funciona, ya que parece que estas ansioso por verla en funcionamiento.

- ¿ Y te extraña?, seria el mayor descubrimiento del siglo XXII.

Fue a buscar el mando en donde se introducían los dígitos y se sentó en la mesa.

- Primero introduciré unas coordenadas muy próximas, las mismas en donde esta la maquina en este instante.- Dijo Fernando.

Tras teclear una serie de botones en el mando que sostenía en su mano, el arco se ilumino mostrando el otro lado de la mesa como si lo reflejara.

- ¿ Como puedo saber si no es tan solo una imagen que ya tenia programada?.- Pregunto Marcos aun dudando.

- Prueba a pasar esta varilla metálica por el arco, lo atravesara sin problemas y la veras sobre la mesa.- Dijo dándole una de las que había bajo el mando.

Su amigo hizo lo que le pidió, esperando verla atravesarlo sin problemas. En lugar de eso... apareció algunos centímetros mas alejada de la maquina la continuación. La saco e introdujo varias veces, sin terminar de creerse lo que veía.

- Ahora cambiare las coordenadas a un lugar mas frió- Dijo Fernando.

El arco paso a mostrar un ambiente nevado y al pasar la varilla, pudo observar como removía la nieve quedando alguna en la misma al extraerla del portal.

- Tu invento me ha dejado sin palabras, no puedo negar que realmente abres esos portales.- Dijo Marcos.

Aun tecleo una ultima localización y en esta ocasión paso a mostrar un cielo estrellado.

- Es el punto mas alto que puedo introducir de nuestro planeta, prueba a introducir la varilla.

Su amigo siguió su sugerencia y noto como al poco de empezar a introducirla en el portal, le fue complicado sostenerla al hacerse mas pesada y la retiro al instante.

- Es un invento increíble, deberías de haberlo comentado en la empresa y seguro que te hubiesen apoyado.- Dijo Marcos devolviendo la varilla a Fernando.

Tras volver a ponerla en su sitio en el mando que tenia en la mano, lo deposito sobre la mesa mientras la imagen del portal se desvanecía.

- Es algo que llegue a plantearme en alguna ocasión... aunque al final opte por desarrollarlo por mi cuenta. Pese a que me llevase mas tiempo terminar el proyecto.

- ¿ Cuanto tiempo estimas que te queda ya para terminar el de tamaño real?.

- Le falta relativamente poco, pronto podre probarlo.

- Tendrías que habérmelo comentado aunque fuese a mi, podríamos haber trabajado juntos.

- Me acostumbre a hacerlo solo y que se convirtiera en mi proyecto particular. En parte lamento estar a punto de concluirlo.- Respondió Fernando.

- Espero que cuentes conmigo para las pruebas, no creo que sea seguro que ninguno lo cruce sin tener a alguien de soporte en este lado por si surgen problemas.- Sugirió su amigo.

Ese era un detalle en el que precisamente no había pensado en exceso Fernando, lo que le avergonzó un poco.

- Supongo que llevas razón al respecto, deberían de ser dos las personas que la probasen.- Admitió medio avergonzado.- He de reconocer que no había pensado mucho en ese detalle.- Continuo diciendo.

- ¿ Cuando podríamos hacer una primera prueba con el modelo a tamaño real?.

- Puede que mañana a ultima hora con un poco de suerte, aunque hasta el fin de semana que viene no podremos probarla de verdad.- Le informo su amigo.

- En ese caso te ayudare desde ahora y así adelantaremos mas entre los dos, ¿ te parece bien?.- Pregunto Marcos.

Fernando lo medito durante unos segundos antes de responder.

- Supongo que ya da igual, acompañame al sótano y nos ponemos manos a la obra.

Ambos científicos bajaron para trabajar ya conjuntamente en el proyecto, estuvieron hasta cerca de las diez enfrascados sin percatarse de la hora ninguno de los dos.

- Es probable que hayamos adelantado algunas horas el poder encender esta maquina, aunque aun no podremos comprobar su funcionamiento hasta el próximo fin de semana.- Dijo Fernando satisfecho.

- Sera mejor que me vaya a casa a descansar, mañana sera un gran día.- Respondió Marcos dejando las herramientas en su caja.

Su amigo lo acompaño a la puerta para despedirle, y al igual que el día anterior, se preparo algo rápido para cenar. Tras ver la televisión mientras comía, apago el aparato para ir a acostarse.

Tomaron un café juntos a la mañana siguiente antes de bajar al sótano a trabajar de nuevo, avanzaron por la mañana lo esperado y tan solo se detuvieron para comer un bocadillo que tomaron rápidamente acompañado de una cerveza.

- Creo que ya podemos dar por terminado el portal transportador.- Dijo satisfecho Marcos dejando su amperimetro que puso en el estante.

- Parece ser que si, ha llegado la hora de probarla.- Reafirmo su amigo.- Podríamos registrarla con ese nombre en la oficina de patentes.- Añadió después.

- ¿ Supongo que habrás previsto que esta maquina gastara bastante electricidad?.

- He procurado reducir su consumo al mínimo, debería de ser de unos 2000 W/ hora.

Con los nervios a flor de piel los dos, Fernando pulso el botón de encendido y la maquina ilumino todos sus indicadores con normalidad. Por lo que ambos respiraron aliviados al verlo.

- Empecemos por las mismas pruebas sencillas que te puse en la versión reducida, ¿ te parece una buena idea?.- Sugirió Fernando.

- Estoy de acuerdo.

En lugar de una varilla normal, en esta ocasión emplearon una con un medidor en la otra punta que indicaba diferentes datos de interés para ellos y que fueron anotando en una libreta.

- Parece ser que no debería haber efectos nocivos si lo traspasara un ser vivo, aunque mejor probemos con algún animal antes.- Dijo Marcos.

- Es lo mas lógico, lo encuentro de lo mas razonable.- Confirmo su amigo.

Al no poder hacer ya mucho mas al ser tarde y mañana ser día laborable, apagaron el portal para poder cenar. Dejaron todas las anotaciones al lado de los amperimetros.

-Subamos a cenar algo, creo que nos lo hemos ganado. ¿No?.- Propuso Fernando.

- Yo creo que si, el fin de semana que viene habrá que decidir quien lo cruza primero. Cuando se confirme mejor que es seguro.- Respondió Marcos sonriendo.

- Es obvio que ambos lo estamos deseando... lo echaremos a suerte, ¿ te parece razonable?.

- No creo que haya otra forma, aunque estaba dispuesto a cederte ese honor si hubieses insistido.

Subieron a prepararse algo de cenar, tras la cual, su amigo se fue a su casa a descansar y el procedió a hacer lo mismo.

La semana se les hizo eterna a ambos, contando los días que faltaban hasta el sábado. Cuando al fin llego, los dos estaban ya en el sótano con un ratón que habían comprado para la prueba.

- Procederemos con el mismo sistema de la semana pasada, ahora debemos fijarnos si el animal se muestra excesivamente inquieto al pasar por el portal.

Todo resulto satisfactorio, ya que salvo lo que podrían considerar el comportamiento normal del animal en esas circunstancias, no pudieron observar mas efectos o posibles secuelas en el ratón

- Llego el ansiado momento de decidir a quien le toca cruzarlo primero, ¿ que método empleamos para ello?.- Expreso Fernando satisfecho.

- He reconsiderado esa cuestión esta semana, es tu invento y debería de ser tuyo ese honor.

- Gracias por el detalle, aunque ahora estamos juntos en esto.- Respondió su amigo.

- Tan solo estoy desde hace dos días, tu has trabajado en ese portal por años.

Estuvieron estudiando hacia donde abrir ese primer portal, estimando que lo mas seguro seria en el bosque que había en las proximidades de la casa de Fernando. Cumplía con la condición de ser un lugar cercano y solitario en el que posiblemente nadie lo vería, por si surgía algún percance. Tras instruir a su amigo en los mandos, se fue a buscar su chaqueta al refrescar algo en el exterior.

Al regresar vio que había cogido una cuerda que tenia colgada en la pared.

- He pensado al verla que podría ser útil, por si hay algún fallo en la apertura del portal y necesito tirar de ti.- Propuso Marcos.

- ¡ Muy buena idea, desde luego!, toda precaución es poca.- Dijo atando un extremo a su cintura.- Si ya tienes las coordenadas, puedes introducirlas.

El portal se abrió mostrando la parte profunda del bosque cercano, y armándose de valor se metió en el sin pensarlo mucho. Una extraña sensación de frió le sobrevino, que desapareció tan pronto paso el umbral y se encontró en su destino. Al girar la vista lo vio abierto con su amigo saludándolo emocionado por el éxito de la prueba, se lo devolvió igualmente satisfecho. Intentaron decirse algo a través de la abertura, aunque ni gritando llegaron a escucharse mutuamente.

- Lo próximo debería probar a llevar una radio a ver si esas ondas atraviesan el portal.- Pensó en voz alta.

Cuando se disponía a volver a regresar, el portal fluctuó y desapareció

Suerte que escogimos un destino próximo, no me hubiera gustado que esto hubiese pasado en alguna otra parte del mundo menos agradable.”- Pensó con la intención de regresar andando a su casa.

Siguió el camino que ya conocía de sobra, esperando hallar su vivienda justo al girar un recodo... aunque quedo sorprendido al no verla en donde debería de haber estado.

- Esto no puede ser, tendría que estar ahí.- Exclamo sin terminar de comprendedlo

Escucho unos ruidos y voces que se acercaban, por prudencia al no entender que sucedía se escondió entre los arboles. Eran un grupo de chicos que parecían dispuestos a pasar un buen rato bebiendo en el claro del bosque.

- Ya os dije que este era un buen sitio en el que podíamos estar tranquilos.- Dijo uno de los chicos.

- Yo tengo que ir a mear, irme preparando un cubata a mi.- Dijo una de las chicas.

Pese a que paso muy cerca suyo, no logro verlo al estar bien escondido y paso de largo.

- No te pierdas en el bosque, no queremos salir a buscarte.- Dijo otro de los chicos.

- Sera mejor que ni lo intentéis, sabre encontrar el camino sola y no quiero mirones.- Grito la chica ya en el interior del bosque.

Cuando se disponían a abrir las botellas, varios vehículos policiales que no había visto nunca se acercaron y rodearon a los muchachos.

- ¡ Sabéis que no esta permitido estar a estas horas estar fuera de la ciudad!, prepararos para ser detenidos.- Decían por los altavoces de los vehículos los agentes.

El alboroto también atrajo a la chica que tropezó con el al haberse agachado para no ser visto, por lo que casi la hace caer al suelo.

- ¿ Quien es usted?, ¿ me estaba observando?.- Dijo enojada.

Sus voz atrajo la atención de esos policías, por lo que se incorporo para cogerla y con un brazo le rodeo la cintura mientras que con la mano del otro, le tapaba la boca.

- No pretendo hacerte daño, pero creo que sera mejor para los dos que salgamos de aquí.

La chica se resistió e intento liberarse con todas sus fuerzas, pero el era mas fuerte y logro arrastrarla hasta una zona segura del bosque para ellos. En donde la soltó.

- ¡ No me vuelva a poner las manos encima o se arrepentirá!, ¿ quien es usted?.- Pregunto ella.

- Vivía en una casa que debería de haber estado a las afueras de este bosque.- Explico el.

- ¿ Esta loco?... nunca permitirían construir una casa por aquí. Esta fuera de los limites de la ciudad.

Fernando observo a la preciosa muchacha rubia que vestía con una camiseta verde sobre la que llevaba una chaqueta tejana, unos leggins negros y como calzado unas bambas rojas de tela. Tendría unos veinte años con unos bonitos ojos azules en una cara bien proporcionada.

- Y de hecho tampoco creo que sea de ella, debe ser un espiá rebelde.- Continuo diciendo ella.

- No soy lo que mencionas, ni siquiera se en donde me encuentro. Y no creo que me creyeras si te dijera como llegue aquí.- Replico el.

El hombre aprovecho que ya estaban a salvo para desatar la cuerda de su cintura, que tiro al suelo.

- De hecho debería de regresar al punto por donde entre, tarde o temprano mi amigo restablecerá el portal. Sera mejor que tu regreses a tu casa, jovencita.- Dijo al girarse para alejarse.

- No puedo dejar marchar a un espiá rebelde, ¡ deténgase!.- Ordeno ella.

- Vuelve a casa, niña.

- He localizado a un espiá rebelde, agentes. ¡ Apresúrense!.- Grito a pleno pulmón.

El científico se apresuro a cogerla de nuevo al querer avisar con sus gestos de su situación a varios policías que miraron hacia allí. Mantuvo a la chica contra el suelo con una mano tapando su boca, esperanzado de que no la hubiesen visto. Finalmente escucho como los vehículos arrancaban y sin dejar de taparle la boca se incorporaron del suelo, viendo como efectivamente dejaban el bosque.

- Me temo que no me dejas mas opción, muchacha.- Dijo el hombre al soltarla.

Cogió la cuerda que había tirado antes al suelo y la forzó a darse la vuelta para poder atarle las manos a la espalda.

- ¡ Por favor!, no necesita atarme de esta forma. Colaborare con usted.- Suplico ella.

El resto de la cuerda que quedo tras estar sus manos atadas, lo envolvió alrededor de su cintura y anudo con fuerza. Para terminar, saco su propio pañuelo del bolsillo para amordazarla al ponerlo entre sus dientes e inmediatamente lo ato con fuerza tras su cabeza.

- Esperaremos juntos a que mi amigo abra de nuevo el portal y te desatare en cuanto pueda volver a salvo a donde pertenezco.- Dijo obligándola a andar junto a el.

La chica lo miraba perpleja al no saber que pensar ante esas palabras, pero ahora estaba a su merced e incapaz de responder cómodamente a su captor. Tan solo podía mostrarle su enfado por el trato que le daba.

El hombre se dirigió hasta donde creía que se había abierto el portal sin soltar el brazo de su cautiva con la mano derecha. A medida que se acercaban, creyó ver algo iluminado... por lo que apresuro el paso ante las protestas de la chica, al llegar comprobó que efectivamente era la abertura a su casa ya abierta.

- Lamento haber tenido que llegar a este extremo contigo, pero no me dejaste mas opción. Te desatare y podremos irnos cada uno por nuestro camino, como te prometí.

Su plan se vio truncado por varios helicópteros que empezaron a sobrevolar el bosque y ella miro esperanzada.

- ¡ Cambio de planes!, deberás de venir conmigo por el momento.- Dijo el científico al introducirla junto a el.

Ambos cayeron al suelo del sótano al haberse introducido a toda prisa en el portal, Marcos miro sorprendido al ver a su acompañante.

- ¿ Se puede saber que has hecho?, ¿ por que la traes contigo y encima atada?.- Pregunto intrigado.

- Ahora te lo explicare, corta un trozo de cuerda para sus piernas.- Dijo al levantarse a la vez que la ayudaba a ella.

La hizo sentarse en una caja en donde procedió a atarle los tobillos, con la cuerda que le proporciono su amigo.

- Ahora puedo explicarte lo sucedido.- Dijo sentándose al lado de la chica.

Le narro todo lo sucedido desde que salio del portal, hasta que entro de nuevo acompañado de su invitada. Su amigo miro a la cautiva sin llegar a creerse que tuviera ante el a un ser humano de otra dimensión.

- ¿ Es preciso que siga aun atada?, ya poco podría hacer aquí.

- Es muy impetuosa... sera mejor dejarla tal y como esta. Vamos a investigar nosotros lo sucedido, por la tarde ya veremos el mejor modo de devolverla a donde pertenece.

La muchacha protesto ligeramente al escuchar sus planes para ella, pero ambos científicos no le prestaron excesiva atención.

Sobre la hora de la comida, desataron sus tobillos para que pudiera subir a la primera planta.

- ¿ Te importa hacer a ti algo de comer, Marcos?, yo me ocupare de nuestra invitada.

- En absoluto, sera mejor que no esperéis algo demasiado elaborado.

Se dirigio a la cocina, dejándolos solos en el salón-comedor.

- Si prometes que no gritaras, te quitare la mordaza.- Le dijo Fernando.

Ella confirmo con la cabeza, de modo que al poco rato se vio libre del pañuelo.

- ¿ Cual es tu nombre?.- Pregunto Marcos que salia de la cocina.

- Me llamo María, ¿ seria mucho pedir el ser desatada?. Si realmente me encuentro en otra dimensión, no creo probable que me sirviera de mucho escapar.- Pidió ella.

- Supongo que es poco probable que lo intentes, ademas comeremos dentro de nada.- Dijo Fernando.

Ya libre de las cuerdas, se quito la chaqueta al no hacerle falta en el interior de la casa y se acerco a una ventana.

- Procura que no te vean, eso causaría problemas.- Le aviso Marcos.

- No se preocupe por eso, me mantendré alejada del cristal.

Al observar por la ventana pudo ver el bosque afuera, y algo mas alejada... la ciudad que era bien diferente a como era la suya.

- ¿ Como se recupero tan rápido el país de la tercera guerra mundial del 2087?.- Pregunto ella.

- ¡ Tercera guerra mundial del 2087!, nunca llego a estallar esa guerra. Pese a las tensiones que hubo entre diferentes países ese año.- Respondió Fernando.

- Pues fuisteis afortunados, en mi realidad provoco que prácticamente toda la vida vegetal pereciese y aun estamos recuperando los bosques.

- Ahora comprendo como es que me dijiste que no permitirían construir casas allí, aunque me gustaría saber quienes eran esos espiás rebeldes.

- Explicare cuanto quieran al terminar de comer, me muero de hambre.

Había preparado puré de patatas y algunas salchichas su amigo como plato único para cada uno, la chica se la veía disfrutar de esa comida como si fuese un manjar que no hubiese probado nunca. Entre todos recogieron la mesa y ella se ofreció para fregar, mientras los hombres preparaban el café para servirlo después.

- La carne es un lujo para algunos en el sitio de donde vengo, aunque es un sacrificio necesario al no haber suficiente para todos. Quedaron pocos animales tras la guerra, por lo que es necesario dar tiempo a que se reproduzcan. ¿ Podría llevarme algo de vuelta conmigo?.- Pidió ella.

- Eran las únicas salchichas que quedaban en la nevera, aunque puedo ir a comprar algo de carne a la ciudad y volver.- Se ofreció Marcos.

- Eso me complacería mucho, esa maquina vuestra es genial. Mi padre estuvo a punto de lograr construir una similar, según me contó mi madre... aunque nunca llego a terminarla y esta inacabada en el sótano de nuestra casa, murió antes de nacer yo por lo que nunca lo conocí en persona o lo he visto en fotografiás al guardad mi madre bajo llave todo lo referente a el.

- Me encantaría poder verla, ¿ Crees que a tu madre le importaría?.- Pregunto Fernando.

- Tienes a su hija como rehén, ¿ como se va a poder negar?.

- No eres mi rehén, cautiva o nada parecido... aunque si me veo obligado a tomar mis precauciones contigo.- Respondió Fernando.

- He de reconocer que en un principio estaba molesta con usted por haberme raptado, aunque ahora veo que sois buenas personas y que fue incluso un afortunado encuentro para ambos... haré el papel de rehén frente a mi madre si me dan una bolsa llena de esas salchichas, ¿ os parece un trato razonable?.- Propuso María.

- No se de que tamaño querrías la bolsa, yo iba a comprarte algunos kilos en la carnicería o traerte varias bandejas en su defecto. Depende de la cola que me encuentre, ¿ te valdría con eso?.- Pregunto Marcos.

- Traigame las que quepan en una bolsa, siempre podre congelarlas luego en casa.- Confirmo ella.

- En ese caso, saldré de inmediato. Hasta luego.- Dijo cogiendo su chaqueta.

La chica termino de fregar y se seco las manos.

- Tomaremos el café primero, después si quieres puedo mostrarte mas de esta dimensión

Se sentaron a tomarlo con calma, al terminarlo fue el que fregó los vasos pequeños y las cucharitas. Se seco las manos y cogió los rollos de cuerda de nuevo, que había dejado sobre la mesa del comedor.

- Supongo que no puedo pedirle que confíe en mi, pese a haber llegado a ese acuerdo antes.- Dijo ella dando la vuelta para poner sus manos en la espalda.

- No quiero que pienses que me gusta atarte, pero comprenderás que me resulte necesario al estar a solas contigo.

- Tan solo le pido que no me amordace si no es necesario, así podre preguntarle al respecto de lo que me enseñe.- Pidió ella.

- Eso sera innecesario, salvo que alguien se acerque por la zona. Tranquila.

Hizo igual que antes, le ato las manos y con el resto de cuerda envolvió su cintura hasta gastarla para terminar anudando los dos cabos.

- Espero que no sea muy molesto para ti.

- Para nada, tan solo la incomodidad de estar maniatada.

Fernando saco su portátil del cajón de un mueble del salón y ambos tomaron asiento en el sofá, la muchacha observo maravillada la gran diferencia que había entre la realidad en la que ella vivía y esta.

- En la miá aun reina un cierto caos, al haber un grupo de descontentos que piden el fin de las restricciones del gobierno mundial que surgió tras la guerra. Ellos afirman que ya habría suficiente carne u otros productos en la suficiente cantidad para su distribución con normalidad, aunque la realidad sea otra muy distinta que se niegan a ver.- Dijo la chica.

- Eso explica tu reacción al creer que era un espiá de esa organización, puede que la miá no hubiese sido muy diferente a la tuya.

El hombre siguió mostrando mas detalles concernientes a esa dimensión, hasta que se escucho el ruido de un vehículo al cabo de un par de horas.

- Seguramente sea mi amigo, pero por si acaso... tendré que volver a amordazarte.

Fernando había tenido a mano en el reposa brazos del sofá el pañuelo, para cualquier eventualidad.

- Adelante, aunque no pueda decir que me guste.- Respondió ella.

Volvió a introducirlo entre sus dientes y lo ato con fuerza tras su cabeza. Después procedió a atarle los tobillos, algo que acepto ella a desgana al no esperarlo.

El hombre se levanto del sofá para ir a abrir la puerta, aunque antes cerro la del recibidor para que no pudiesen verla desde fuera. La muchacha se recostó en el sofá, a la espera de que la abriese con su amigo con la bolsa de carne o solo en el caso de ser cualquier otra persona. Al ver entrar a dos personas y una de ellas con una bolsa llena de la compra de la carnicería, se inclino hacia delante emocionada.

- ¿ Era necesario volver a atarla Fernando?, si ya incluso hizo ese trato con nosotros.- Le recrimino su amigo.

- Eso no era suficiente para confiar en ella hasta ese punto, ¿ no te parece?.

- También es verdad, supongo que yo hubiese hecho igual.- Confirmo marcos al pensarlo mejor.

Esa conversación ya poco importaba a ella que miraba con anhelo la bolsa que había traído, al darse cuenta de eso el hombre, la dejo frente a ella.

- Hay cerca de cinco kilos de salchichas, supongo que estarás satisfecha con eso.

María lo miro agradecida a la vez que afirmaba con la cabeza repetidas veces.

- Al menos dejame quitarle la mordaza y desatar sus piernas, aun deberá decirnos mas cosas de su realidad o que momento es mas adecuado para devolverla a su realidad.- Dijo Marcos.

- ¡ Adelante!, yo guardare esta bolsa en la nevera mientras tanto.

Su amigo se apresuro a retirar la mordaza y desatarle sus tobillos.

- Gracias por ambas cosas, por ir a buscarme la carne así como por esto ultimo.

- No se merecen, preciosa.

- Agradezco tu cumplido, ambos sois hombres muy buenos y decentes.

- Gracias por el tuyo también.

Fernando se reunió con ellos al haber ya guardado la carne.

- ¿ En que hora del día es mas seguro ir a tu ciudad?- Pregunto mirándola.

- Cuando anochece, tras el toque de queda a las nueve ya reducen el numero de policías que patrullan las calles.

Miraron la hora en su móvil ambos hombres, para saber cuanto faltaba.

- Faltan poco mas de tres horas.

- Entonces, ¿ seria mucho pedir que me desatarais?.

- Supongo que no hay problema ahora que estamos los dos aquí.- Dijo Fernando.

Al instante ella se incorporo para darle la espalda, a la espera de ser liberada de sus ataduras. Al verse libre de las cuerdas, se froto sus muñecas que mostraban algunas marcas.

- Hay un elemento adicional que le iba a poner mas tarde a la maquina, pero creo que ahora nos vendrá de maravilla para volver allí sin ningún peligro. Acompañadme los dos.- Dijo Fernando.

Bajaron al sótano, en donde instalo una caja metálica en una de las conexiones del arco.

- Tuve problemas al intentar que sincronizase con el sistema y me vi obligado a prescindir de esta función extra que pensaba añadirle desde un principio. Si logramos que funcione, nos permitirá abrir tan solo una ventana hacia cualquier lugar e incluso desplazarla para explorar lo que haya.- Dijo el hombre al girarse hacia los dos.

- Eso seria genial, podríamos abrir el portal en mi casa y evitar de esa forma el peligro de andar por las calles de la ciudad.- Dijo María.

- Pues veamos en que falla, tenemos unas tres horas para hacerlo funcionar.- Dijo Marcos.

Los dos científicos estuvieron probando diversas configuraciones para lograr que se sincronizase con el resto del sistema ese añadido, tras cerca de una hora de arduo trabajo, ambos se sentaron junto a la chica en una caja grande que era el único asiento allí.

- Esta mas complicado de lo que me pensaba en un principio, Fernando. Es comprensible que lo dejases para después.

- Debén de esforzarse mas, es la mejor opción para volver a mi realidad de la forma mas segura. Pese a que sean pocas patrullas por la noche en las calles, siguen habiendo cámaras y me imagino que no se fiaran de mi para que les guié.. atada e incapaz de comunicame con ustedes, no podría decirles en donde están para tratar de evitarlas.- Dijo la chica.

- Hacemos cuanto podemos María, no es que sea algo precisamente fácil y la maquina es muy delicada.- Respondió Fernando algo molesto.

Ambos hombres reanudaron su labor al poco rato, no fue hasta que a falta de media hora de cumplirse esas tres horas... la luz verde de la caja se encendió y la maquina acepto sin problemas la nueva pieza.

- Nos ha costado la verdad, aunque aun nos queda probar a ver si esa nueva función es perfectamente operativa.

María se puso en pie y se acerco a ellos cuando abrieron esa ventana a su ciudad, era bastante diferente a la que ellos conocían.

- Mi casa esta bajando por esa calle, es la ultima de la izquierda.- Dijo ella.

Marcos detuvo la ventana justo al final de la calle y la oriento a la izquierda, la que la chica les indico. ¿ Es esa, María?.

- Efectivamente, mi madre ya debe estar a punto de llegar.

Una mujer apareció en el campo de visión abriendo la puerta de la vivienda y entrando en ella.

- Esa es mi madre, ¿ podéis averiguar ya las coordenadas para que pueda volver?

- Sube a buscar tus cosas arriba, María No te olvides de coger también la cuerda y el pañuelo.- Le dijo Fernando.

La chica subió al piso superior apresudaramente, al estar ansiosa por volver a su casa. Regreso al poco rato con sus cosas y sin olvidarse la bolsa de salchichas que cogió de la nevera.

- Ya estoy lista para que partamos, no me pondré la chaqueta ya que apareceremos en el interior de mi casa. Deberá de llevarla usted junto con la bolsa. - Dijo ella dándole el rollo de cuerda y el pañuelo que llevaba en la otra mano a la vez que ponía lo suyo sobre la caja.

Tan pronto como Fernando cogió lo que le ofrecía, ella se giro poniendo sus manos en la espalda.

- Tendré que apretarlas algo mas en esta ocasión, quiero que tu madre vea que no es algo acordado por ambos previamente. Espero que no te moleste.- Dijo el hombre.

- No hay problema por eso, entra dentro de nuestro trato.

Comenzó a atarle las manos, para después proceder al terminar como de costumbre con el resto de cordel. La chica se quejo en alguna ocasión por lo que aflojo algo la tirantez de las mismas, cuando eso sucedía.

- ¿ Están demasiado apretadas?.- Pregunto al hacer el ultimo nudo.

- Algo mas de lo que querría, pero es soportable.

El enrollo el pañuelo ya dispuesto a amordazarla.

- Ha sido un placer conoceros a ambos, ¡ y aun mas irme con ese botín de carne!. No creo que tenga mas oportunidades de deciros eso a ninguno, una vez este silenciada.

Abrió la boca para aceptar el pañuelo entre sus dientes que anudo con fuerza tras su cabeza., sin protesta alguna.

Los dos hombres hicieron avanzar la ventana hasta la casa de la muchacha, en donde cambiaron la maquina de función para abrir el portal en una habitación vacia.

- Vuelve a cambiar el modo a ventana en cuanto hayamos cruzado, me llevare esta radio que sintonizare en el canal dos para comunicarme contigo. ¡ Si es que la señal traspasa el umbral!, en caso contrario... cambia a modo portal al verme a través de ella.

Cogió una de las navajas que tenia en el sótano antes que las cosas de la chica que metió en una mochila que se puso a la espalda, en ella metió una cámara así como algunos de los instrumentos que selecciono rápidamente. Ademas de algunos rollos mas de cuerda que corto.

- Espero que seas una buena actriz, hay que convencer a tu madre de que eres realmente mi prisionera.- Dijo el hombre antes de cruzar con ella el portal.

Se encontraron en una estancia vaciá al salir que tenia la puerta cerrada.

- Eesss mmmiiii hhaaabbiittaacciioonnn. Dijo María con algo de dificultad.

- La tienes muy ordenada, por lo que veo. Aunque centrémonos en lo importante.

Antes de abrir la puerta, pego la oreja a ella por si se escuchaba algo afuera; tan solo había silencio, de modo que la abrió con cuidado de no hacer ruido y salieron ambos sigilosamente del cuarto.

Escucharon ruidos muy bajos y próximos, por lo que saco la vieja navaja de su bolsillo y la abrió.

- Comienza el espectáculo, María Interpreta un buen papel ante tu madre.

La mujer se encontraba en la cocina, haciendo la comida. Se la veía mas o menos de su edad con el vestido azul que le llegaba hasta las rodillas, que combinaba con unas sandalias del mismo color en los pies.

- Perdone señora, me gustaría que se diese la vuelta poco a poco.- Dijo intentando mostrarse amenazante.

Ella sorprendida por esa voz, se giro al instante para verlo amenazando a su hija con esa navaja. La chica estuvo soberbia en su interpretación de rehén, al mostrarse asustada sin que pareciese estar simulándolo.

- ¡ No le haga ningún daño!, colaborare en lo que haga falta.

- Depende de usted tan solo, acérquese a mi y dese la vuelta.

Temblando ante la inesperada aparición de ese intruso con su hija, hizo lo que le ordeno. Fernando soltó a María para poder coger las cuerdas que había puesto en uno de los bolsillos laterales de la mochila.

- Tendré que atarla como a su hija, espero que lo comprenda.

- Haga lo que tenga que hacer, tan solo le pido que no nos haga daño.

- ¿ Como se llama?.- Pregunto Fernando.

- Marta.

- Muy bien Marta, primero me asegurare que no me pueda causar problemas y después le diré lo que quiero.

La ato de la misma forma que a su hija lo mas rápido que le fue posible, aunque no la amordazo por el momento.

- Ahora que ya nos tiene a ambas a su merced, ¿ me dirá que es lo que quiere?.- Pregunto al girarse.

- ¡ No faltaría mas!, su hija me ha comentado que su padre trabajo en una maquina que dejo inacabada... me gustaría echarle un vistazo a la misma.

Algo cambio en la expresión con que lo miraba la madre al mencionar esa maquina, como si su rostro le interesara mas de repente.

- ¿ Ocurre algo?, ¿ a que viene esa mirada?.- Pregunto el intrigado.

- No había caído en su sorprendente parecido con... aunque quizás tan solo sea una mera casualidad. ¿ Le importaría ir a ver antes unas fotos a solas conmigo antes?, deje a mi hija en donde considere oportuno.- Pidió ella.

- Si no nos demoramos mucho tiempo, accederé a esa petición

- Seré rápida, se lo prometo. Después le mostrare en donde trabajaba con esa maquina.

Saco varios rollos mas de cuerda, uno fue para los tobillos de María y con el otro la dejo atada en una silla de la cocina.

- Quedate quieta y en silencio, volveré a por ti tras ver lo que quiere tu madre.

La muchacha confirmo con la cabeza con una expresión de terror que incluso llego a engañar a su madre.

- Esta bien, su hija ya no se moverá de ahí. Ya puede enseñarme eso que decía.

Lo condujo hasta una habitación de la casa que estaba abierta en la que entraron, allí le indico la estantería con la vista.

- Hay una llave en un falso libro, es el tercero de la segunda estantería empezando por la izquierda. Con ella podrá abrir esa caja que puede ver.

El hizo lo que le pidió, la caja contenía las fotos a las que su hija había hecho alusión previamente.

- Son las fotos de mi difunto marido, me parece que usted puede ser su versión de otra dimensión Fue visto sin saberlo por alguien que paseaba por el bosque, cuando rapto a mi hija y menciono algo sobre una extraña luz que desapareció de golpe.

Fernando reviso las fotos detenidamente, era obvio su parecido con ellas... aunque allí era bastante mas joven que ahora.

- Existe esa posibilidad, pero aunque así fuese... no seria su marido ni el padre de su hija en esta dimensión.

La mujer lo miraba ya con una expresión bien diferente, ya poco parecía importarle la situación en que quería hacerle creer que se encontraba. Mas bien creía ver en el, al hombre que anteriormente amo.

- Sáquenos de esta realidad de pesadilla a las dos, se lo suplico. No se hace una idea de lo que es vivir aquí.

Pese a haberle parecido atractiva desde que la vio, no se había permitido pensar en ese detalle al querer centrarse en el verdadero motivo de su viaje. Se acerco para acariciar su rostro sin que lo apartara en ningún momento.

- Debió de ser un hombre muy afortunado su marido, es una mujer muy bella. Pero yo no soy el y tampoco se si seria conveniente que las llevase de forma permanente a mi dimensión, podría haber efectos indeseados... por no decir que no sabría como explicar su origen y no tendrían documentos de identidad allí.

- Ademas fue un muy buen hombre, tuvo la desgracia de estar cerca de donde cayo una de las bombas al empezar el conflicto. Nunca hubiese sido un borrego mas de estas autoridades despóticas que nos gobiernan desde que la caída de los antiguos países... dio paso a que surgiera este gobierno mundial que muchos aplaudieron sin saber lo que significaría en el futuro.

- En verdad que lamento lo que sufrís, su hija ya me comento algo al respecto y que incluso ha fomentado que surja un movimiento rebelde que esta en clara oposición con las medidas restrictivas que toman.

- Mi hija es aun muy joven e ingenua, para percatarse de lo que sucede.

El hombre tampoco podía valorar bien la versión de ambas sin saber a ciencia cierta lo que ocurría allí, por lo que se abstuvo de dar su opinión al respecto. Aunque no podía evitar sentirse atraído por esa mujer, de una forma mas fuerte al igual que ella parecía hacerlo por el.

- No estoy en disposición de juzgar lo que suceda aquí, necesitaría verlo por un tiempo con mis propios ojos para formarme una opinión por mi cuenta.

- En ese caso... le pido al menos que la arregle, ya que podría ser nuestro billete de entrada para ambas en la organización rebelde.

Sin que ella se resistiera, se acerco lentamente con intención de besadla.. aunque retrocedió en el ultimo momento.

- Perdóneme, no se por que he reaccionado de esa forma.

Ella se adelanto y concluyo lo que no se atrevió a hacer el.

- No encontró a mi alma gemela en su dimensión, ¿ me equivoco?.- Pregunto ella al apartarse.

- Ni a la suya o a nadie, estoy soltero.

- En raras ocasiones observo mi marido que sus semejantes en otras dimensiones no estuviesen con la que era mi versión en las mismas. No se culpe si se siente atraído por mi, es algo normal.

Esta vez sin poder contenerse la abrazo y beso sin que ella en ningún momento lo forzase a detenerse en su acto.

- Puede que no sea mi difunto marido... pero espero que comprenda que no puedo evitar pensar en el al tenerlo frente a mi... puede repetir ese beso, cuantas veces lo desee.- Dijo ella al separar sus labios el hombre.

Fernando en cambio, se retiro con una mezcla de sentimientos de culpa y deseo por lo sucedido.

- No es propio de mi lo que he hecho, espero que lo entienda.- Dijo a modo de disculpa.

- No es preciso que lo haga, soy lo que siempre ha buscado. Y ahora me tiene frente a usted con mis manos atadas a la espalda... ¿ como podría resistirse?.

Ambos se fundieron en otro gran beso, que prolongaron lo máximo posible.

- Puede sonar como algo mas propio de alguien insensato... pero ansió conocerla mas a fondo y no me importaría la forma en que la llevase conmigo de vuelta a mi dimensión- Dijo el.

- Le aseguro que por mi parte no me opondría a que me llevase si esa fuera su intención, ya estuviese atada o no.

- Me parece que ya son innecesarias esas cuerdas, ¿ no te parece?.- Dijo Fernando.

La mujer se froto sus muñecas al verse libre.

- ¿ Y que hay de mi hija?, no creo que sea tan sencillo el convencerla.- Pregunto Marta.

Ante esa pregunta, el hombre sonrió y saco la bolsa de salchichas de su mochila.

- Esto es el pago por esa extraordinaria actuación que hizo como rehén frente a ti, sera mas sencillo de lo que crees.

Eso provoco algo de enfado por parte de ella hacia su hija, aunque en el fondo podía entender sus motivos al ver la gran bolsa de carne.

- Le encanta la carne y aquí tan solo tenemos derecho a unas mínimas raciones a la semana, tampoco es que la pueda culpar en exceso.- Dijo sonriendo al final.

A María le sorprendió ver aparecer a su madre ya desatada en compañía de su captor, e inmediatamente pidió lo mismo forcejeando con sus ataduras. Ya estaba algo cansada de las cuerdas y se le clavaban en la piel, aunque tan solo le retiraron la mordaza de primeras para ponerla al corriente de lo sucedido.

- ¿ Me estas diciendo que el es mi padre en otra dimensión paralela?... - Pregunto sin dar crédito a la historia.

- Técnicamente hablando no seria tu padre, aunque pudiera haberlo sido perfectamente.- Concreto el.

- Supongo que ya no habrá ningún riesgo si la desato, ¿ no te parece?.- Pregunto su madre.

- Creo que no, parece haberlo entendido todo.

La chica se puso en pie al ser liberada de sus cuerdas al fin e hizo algunos ejercicios para reactivar la circulación de la sangre en sus extremidades.

- ¿ Y ahora que va a suceder a la vista de los acontecimientos?.- Pregunto a su madre.

- Eso aun no lo hemos decidido, hija. Habrá que verlo sobre la marcha.

Fernando no dijo nada al respecto, y miro a ambas mujeres al ver en ellas a la familia que siempre había querido.

Las siguientes semanas con ayuda de Marcos fue con regularidad a verlas para estrechar los lazos con ellas, y no dejaba de sorprenderle lo mucho que sabia Marta sobre su comportamiento en la relación

- Me parece que estoy en desventaja al respecto frente a ti, sabes mucho mas de mi que yo mismo.

- Te pareces mas de lo crees a mi difunto marido, es algo que ya pude intuir desde la primera vez que te vi. Es una lastima que nuestra vida en pareja sea tan solo una utopía.- Dijo algo triste al poner su cabeza en su regazo para que la acariciase.

- Con respecto a eso, puede que haya una solución. Aunque no estará exenta de riesgos... - Replico el.

La hija que entro justo en ese momento, lo escucho junto a su madre y corrió al salón en donde estaban.

- ¿ Cual seria esa solución?.- Preguntaron las dos casi a la par.

- He estado indagando en mi dimensión por tu replica y falleció en un accidente a los veinte años, seguramente un conocido lograse aprovechar esa identidad para que la suplantaras.- Dijo mirando a Marta.- Y en cuanto a ti, María... sera algo mas complejo, pero puede conseguirte una partida de nacimiento falsa así como lo que precises, ¿ que os parece?.- Continuo observando a las dos.

Ambas mujeres se alegraron por la noticia y lo abrazaron efusivamente.

- Creo que eso responde de sobras a la pregunta, no quería tener que volver a secuestraros para llevaros conmigo.- Dijo el emocionado y sonriendo.

- Eso no sera necesario, amor mio. Lo haremos gustosas.- Respondió Marta.

El día acordado se prepararon con todo lo que deseaban llevarse de su dimensión, a la que ya no volverían nunca mas a la espera de que se abriese el portal que cruzaron sin titubear en absoluto. Al otro lado se encontraron con Fernando que las saludo.

- Bienvenidas las dos a mi lado del portal.- Dijo al apretar el botón que apagaba la maquina.

Marta corrió a abrazar a su prometido, al dejar la bolsa que llevaba en el suelo.

- ¡ Si tan solo hace un par de días que nos despedimos!, ¿ tanto me has echado de menos?.

- Hemos estado contando las horas que faltaban las dos, ¡ en especial yo!.- Respondió la mujer tras darle un beso.

- ¿ Así que esta fue la gran obra de mi padre?.- Pregunto María al girarse al observar la maquina.

- No se como seria aquella, nunca la vi en realidad. Perdí el interés por completo en ella, me atraía mas tu madre.

- No se diferenciaba mucho de esta, tampoco te perdiste gran cosa.- Añadió su madre al soltar al hombre.

- Ayudadme a cubrirla con esta lona, ya ha cumplido con su función y sera lo mas prudente mantenerla en secreto por unos años al menos. Pese a que vuestras nuevas identidades están lo suficientemente bien hechas... prefiero no correr riesgos al mostrar mi descubrimiento al mundo por el momento.

Eso no dejo de motivar una sensación de remordimiento a las mujeres, que lo ayudaron con tristeza.

- Lamento que por nuestra causa, tu gran invento deba ser ocultado al mundo. Y agradecemos tu sacrificio.- Dijo María

- Tan solo pospongo por algunos años su revelación al mundo, y la compensación bien merece la pena... jovencita. Por cierto, este fin de semana invitare a Marcos a comer. Es el amigo que por razones obvias hoy no esta aquí, y me ayudo a controlar la maquina cuando iba a veros yo.

Abrazo con ambos brazos a madre e hija, mientras subían los peldaños del sótano a la planta principal.

FIN

Espero que os haya gustado y si es asi, a continuacion os pongo tanto los sitios online como una libreria fisica que puede pedirlo a Circulo Rojo.

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