Huelen al amor, los versos de Eldi Toro

13 de diciembre de 2021 Por Dimas Arrieta

Con la publicación Lud & Ka (Ángeles de papel Editores, 2018), es la entrega formal de Eldi Toro a la poesía peruana, una tradición demasiado exigente y rigurosa, ya que podemos decir a pecho abierto y a todas voces: estamos en siglo XXI, el pasado fue el “Silgo de 0ro” de la poesía hispánica. Entonces, porque no decirlo, en resumidas cuentas, no tenemos la mejor lírica ni la peor, tenemos una tradición respetable, somos distinta y que prestigia la lengua de castellana.

Lo que siempre se discute en las clases universitarias, porque estudiamos la lírica y a sus actores, simplemente, porque a través de la poesía podemos escuchar los recursos y las estructuras fónicas que tiene un idioma. Por lo tanto, lo mejor de un idioma se expresa en los versos. Eh allí, el por qué, la importancia y trascendencia de la palabra de un poeta.

Por lo tanto, es necesario pronunciarlo en estos tiempos, es la verdad y tenemos que hablarlo, decirlo con voz baja, así tan sinceramente, que no escuchen la comunidad de narradores, y lo saben, incluido el que escribe, la poesía prestigia cualquier idioma, es un inventario fónico de sinceramiento lingüístico, como ha sucedido en 500 años de la lengua castellana.

En consecuencia, desde que don Antonio de Nebrija escribió la primera Gramática de la lengua castellana (1492), y tres años después registró el primer Diccionario de la lengua española (1495). Por eso más celebramos, en estos tiempos, se abrieron las compuertas para que cada año festejemos un nuevo proyecto lírico. Con cada poemario el poeta cuida su cuida su idioma. Es decir, es un agente verbal que garantiza la eficiencia de la lengua.

Conocemos a la magister Eldi Toro, su entrega de toda una vida por la enseñanza de literatura, en especial, su cuidado estrecho con el lenguaje. Una buscadora no de joyas, sino diamantes con el lenguaje, por cuidarlo, por convertirse en el viejo sueño que nos recomendó el viejo poeta en las clases de maestría: uno tiene que ser un guardián de idioma, un cuidador y protector de idioma en que nos encontremos, ya sea en poesía o narrativa.

Como todos bien sabemos, los que estamos en la actividad de la lírica, hay que decirlo, llevamos bien puesto el fajín del sinceramiento, no hay lugar para la mentira y de la falsa promesa. Por eso, en este poemario de Eldi Toro, hay textos que se desangran de amor maternal, el dolor que solo puede retratar la poesía. El amor al compañero de ruta, en esta larga carretera que es la existencia humana, se conoce la lealtad el amor de su

vida: Giovanny Mitrovic, como dijo Alberto Benavides Ganosa, asegurando lo afirmaba Fico Camino “Yo creo en la verdad, pero más creo en la palabra de Giovanny Mitrovic, el que diga que no, que lance la primera piedra.”

Puedo decirlo, y no a regañadientes, hicimos con Eldi Toro, una maestría en Literatura, tantos años han pasado, nos enseñaron maestros memorables: poetas y maestros, más amigos y cuidadores del lenguaje: Washington Delgado, Ricardo Silva Santisteban, Carlos García-Bedoya, Gonzalo Espino, Jorge Cornejo Polar, Miguel Ángel Rodríguez. El poeta Washington parecía que saboreaba las palabras cuando nos enseñó Literatura Española, en especial el Siglo de Oro, y nos decía que cada quién que debe ser un guardián de nuestro propio idioma, como lo diseñaron hace 500 años la pléyade de lírico del arte verbal en España.

Por supuesto, antes que Europa entrara al Renacimiento, se mareó con la conquista de América. ¡Oh Santos Cielos! Otros destinos, querida España, sí, hubieras entrado al Renacimiento, tu gente, se quedaron con las estructuras económicas y sociales en del Medioevo, lamentablemente, nosotros indoamericanos sufrimos las consecuencias, con la instalación del latifundio que duró hasta la República que dejó instalado el sagrado Bolívar.

Entonces, hoy, aparecen los productos lingüísticos, la formación de una maestra como Eldi Toro que nos entrega su poemario, no es una voz nueva, ni novedosa, pero si es madura, que sabe lo que ha escrito y escrito lo que sabe decir en estos versos, silenciosos de mucho ruido para que saben apreciar la buena poesía: “El mar colmado de ríos bondadosos/ permanece lleno de palabras/ Un cielo muere en sus brazos y otro nace en su ternura / Indulgente pinta el canto de los pájaros/ y lo graba en papel Japón / el paisaje sale de tu voz, Nora/ las nubes duermen en las yemas de tus dedos , Patricia/ en tanto el sol como el pasajero lee la ciudad.

Una lírica meditada, consciente, creciente en efectos a pesar del dolor, imágenes tan vivas llenas de ternura que son “lirios orlados”, que se consolidan en una “Líquida onda emitida”, porque “son tintineantes” las que buscamos, “sílabas amables” porque en “Las miradas suena”, porque no decirlo “Incógnitos parajes”. Por supuesto, nos encontramos una equilibrada orfebrería del lenguaje, colección de imágenes, apasionado filtro de figuras retóricas, que rica la exposición del buen arte del verso.

Con claras alusiones, dice en El arte del verso, Mateo De Vendöme (2012), la poesía que se vuelve más universal, más didáctica, más entendible en el idioma local. Lo mismo se refiere Aurora Martínez, con la Didáctica de las figuras retóricas (2002) cuando sé es consciente de estos logros y maravillas, en nuestro decir, es la magia con el lenguaje. Por supuesto, costo mayor y mejor del artista de la palabra, con el embrujo eficiente de cada poeta.

Todo el libro, trabajado con ese poder de síntesis que distingue a la mejor poesía de todos los tiempos, por eso toca una temática tan adherida al oficio de la escritura “LETTERA” así con mayúsculas, donde tirios y troyanos estamos en oficio. Littera, era un punzón que servía para tatuar las letras en un recipiente textual, llámese pergamino, madera que siglos después las hojas de papel remplazaron, y a ese conjunto de letras se le llamó literatura.

¡Oh sagrado oficio!, en todas grafías, en todos los idiomas, hasta las Escrituras Sagradas en la palabra de Dios, está en recipientes textuales de la grafía occidental. Por eso tenemos la esperanza que cualquier momento se incorporen las grafías andinas que nos cuentan de la literatura hecha en la etapa de autonomía andina-amazónica, si no, mi querido Giovanny Mitrovic, tú que me llevaste a conocer el mundo amazónico. Salud y felicidad.

Bibliografía

De Vendóme, Mateo (2012). El arte del verso. Madrid: Edición y traducción de María del Rosario Neira Piñero. Edición Arcos lirios, S.L.

Martínez Ezquerro, Aurora. (2002. Didáctica de las figuras retóricas. Actividades para el aprendizaje creativo de las figuras fonológicas. Barcelona: Ediciones. OCAEDRO- EUB. FILOLOGÍA.

Toro, Eldi. (2018). Lud & Ka. Lima: Ángeles de papel Editores.