Los vientos de la pandemia dejan sus registros

2 de noviembre de 2021 Por Dimas Arrieta

Qué duda cabe, era necesario estos registros, Cuentos peruanos de la pandemia (Mascaypacha. Colección: Perú del Mundo 2021), del acertado crítico literario Ricardo González Vigil. Tenía que ser la literatura, soporte gráfico en inventariar los registros verbales de un acontecimiento mundial, es decir, planetario acaecido estos últimos tiempos en la humanidad. Así, frontal con decidida temática a pecho abierto.

Un libro como “un coro de cuentos” de escritores peruanos que lo hacen desde distintos lugares de residencia, donde los agarró sorprendente pandemia. La lista de narradores convocados de abril a setiembre de 2020, (plazo de la entrega de cuentos) para inventariar lo que estamos viviendo en plena fiebre de enfermedad y muerte, fueron de inmediato alertados con el llamado que dieron rienda suelta a lo que tenían que decir. Pues aparecen escritores de oficio, maestros en saber pronunciar y decir las cosas y en determinar los momentos que empezábamos a vivir.

La selección ha sido rigurosa, y creemos que están los panoramas elocuentes sobre lo que pasábamos y seguimos en el mundo, y se pone en evidencia, era el comienzo, el principio o no sabemos, sabe Dios hasta cuando, era una angustia, sigue en una desesperación, esperamos que muy pronto pase como todo suele irse al aire en los aviones del olvido. Qué más esperanza podemos confiar, si la literatura lo ha registrado ya en “cuentos, coro perdurable”. Pues ya tiene que irse.

Todos los cuentos se destacan en su maestría de contar una historia, parece un testimonio narrado, eso sí, 36 autores dan no sus puntos vista, sino como se sienten su postura al asumir la pandemia universal. Por supuesto, a los agarrados desprevenidos, con su punto de vista resaltando que mejor es celebrar la vida, es importante detenernos y hacerlo al registrar cada día que pasa.

Realmente seguimos en esa pesadilla, no se cumplen los años de la fatalidad humana de seguir despidiendo a nuestros hermanos de esta residencia terrenal, desgraciadamente van sin despedirse los parientes, amigos queridos, familias cercanas: Ya sé que estamos de paso, que no hemos venido a quedarnos, que hemos nacido con una sola sentencia que tarde o temprano vamos a morir. Ya seas rico, pobre, rey o reina. Presidente o Ministro, o Ministra de Salud y congresista ¿qué duda cabe? Nadie te salva. La hora en que eres llamado tú no te escapas, aunque te mudes, viajes a otros países.

¿Quién puede engañar a la muerte? La pandemia trae la muerte. ¿Quién puede disfrazar cuando te toca una pandemia? Hay que cuidarnos. Pues se prohíbe morir con pandemia. Por eso, por eso el énfasis, este muestrario cuentos y relatos es la literatura o con literatura se logra recrear o hacer una ficción que es lo más sagrado vivir, testimoniar lo que vivimos en esta larga o corta carretera que es nuestra existencia. Un día pasamos con vida, una semana que dura nuestra existencia, un año o los años que tenemos llenos de vida y debemos de ser agradecidos, por ese milagro, por la grandiosa suerte de seguir viviendo.

Por eso queremos celebrar este convenio de amor, que encontramos en estas ficciones literarias, por hacernos reflexionar sobre la valiosa suerte de festejar escribiendo literatura, de registrar que los seres humanos enfrentamos a los problemas: enfermedades, pandemias que discurren en esta tierra. La literatura nos dice hace dos mil años que todo pasa, que son acontecimientos pasajeros, y que vendrán otras igual peligrosas, que van venir las soluciones humanas en tremenda estrechez económica a que nos someten los gobernantes de turno.

Congratulaciones por la edición tan pulcrísima que da gusta e leer con un formato de esa manera. Pues no tiene nada que envidiar a un libro lujoso extranjero.

Dimas Arrieta Espinoza