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Desde el viernes día 10 hasta el domingo 12 de abril se celebró la 15ª edición de la Barcelona Beer Festival 2026, la feria de la cerveza artesana que se hace cada año en el recinto ferial de Montjuic (Barcelona). Se trata de
la cita del año para los cerveceros y cerveceras de la ciudad de Barcelona. Este certamen se celebró el 10, 11 y 12 de abril de 2026 y volvió a repetir en el pabellón Hall 2 del recinto ferial de Montjuïc. Para los lectores que se aproximan por primera vez a este interesante y festivo evento les daremos una información general sobre el mismo a modo de orientación. En primer lugar diremos que el Barcelona Beer Festival es el encuentro de la mayor cerveza artesana del sur de Europa, contando con una variedad de 400 cervezas artesanas catalanas y de todo el mundo. El Barcelona Beer Festival es, además, el evento más grande del sur de Europa para los amantes de la cerveza artesana. Las cervezas de este Festival se ofrecen en una gran barra con tiradores en la que van rotando las aproximadamente 400 cervezas que se presentan en cada edición. Los visitantes a esta feria también pudieron encontrar varios stands que corresponden a colaboraciones con otros festivales internacionales. En el Barcelona Beer Festival además se organizaron diversas actividades (catas, conferencias, debates, encuentros con los cerveceros, conciertos y mucho más), jornadas profesionales (InnBrew) y el Barcelona Beer Challenge, el mayor concurso en que se premian las mejores cervezas elaboradas por año.

Los visitantes que tuvieron alguna duda sobre qué cervezas probar, han sido asesorados en su elección por los Beer Informers de la organización. Resultaron fáciles de encontrar puesto que iban vestidos con un chaleco distintivo. El Festival de la Cerveza de Barcelona de abril de 2026 fue un acontecimiento de primer orden para los entusiastas de la cerveza y los profesionales del sector, que se celebró en la vibrante ciudad de Barcelona, España. El festival, que atrajo a unos 15.000 participantes, presentó una variada gama de cervezas de más de 100 expositores, entre los que se encontraban marcas de renombre como Estrella Damm y Moritz. Los asistentes tuvieron la oportunidad de explorar un amplio espacio de exposición de 5.000 metros cuadrados, disfrutando de catas, talleres y oportunidades de establecer contactos. Con un precio de entrada de 15 euros, el festival ofreció una experiencia asequible y de inmersión en el mundo de las cervezas artesanales y comerciales. Circunstancia que convierte al Barcelona Beer Festival en una visita obligada para cualquier apasionado del sector de las bebidas.

El Barcelona Beer Festival celebró su 15ª edición en el Hall 2 de la Feria de Montjuïc. Esta feria de cerveza artesana, la más importante del sur de Europa, contó con su larga barra capitaneada por la icónica pizarra donde estarán las cervezas artesanas más ‘top’ del momento: más de 400 cerveceras artesanas locales y de todo el mundo. Este año, el Festival pudo contar con una selección de cerveceras y del equipo organizador del Barrel & Flow Fest, el mejor ‘brew fest’ de EEUU, según ‘USA Today’. Como este año Catalunya ostenta la distinción de Región Mundial de la Gastronomía, hubo un espacio destinado a la gastronomía catalana con una barra de grifos fijos con 18 cerveceras locales y emergentes, un espacio para proyectos de vino artesano y platos de cocina tradicional catalana, siempre maridados con las birras propuestas. El Barcelona Beer Festival también incluyó el InnBrew: The Brewers Convention, la única convención cervecera de España para profesionales del sector, y el Barcelona Beer Challenge, que premió las mejores y más innovadoras cervezas artesanas.El Barcelona Beer Festival es la gran fiesta anual de la Cerveza artesana más destacada del Sur de Europa. Durante tres días, Barcelona se convirtió en la capital mundial de la cerveza con un gran número de actividades y visitantes de todas partes que vienen a compartir la pequeña-gran revolución que ha situado nuestra ciudad en el mapa gastronómico-cervecero. Al Staff de Barcelona Beer Festival les gusta colaborar, difundir y dar a conocer la Cultura de la cerveza artesana y ofrecieron a miles de asistentes el poder degustar las últimas novedades del sector y brindar con alguna de las cientos de cervezas llenas de sabores y aromas sorprendentes. Si entre tanta oferta alguien no sabía qué cerveza escoger, se podía acercar a pedir ayuda a los Beer Informers. Cuya misión en este Festival consiste en orientar a los aficionados/as más principiantes, en función de lo que busquen y de los sabores que más les gusten. Se distinguen fácilmente porque van vestidos con chalecos de color amarillo. Pero debemos añadir que el BBF va todavía más allá, con iniciativas como el InnBrew (donde se reúnen el conjunto de profesionales del sector cervecero) o el Barcelona Beer Challenge. Que es el mayor concurso cervecero donde se premian las mejores cervezas elaboradas durante el año y sin olvidarnos del Gastro Show, que es la muestra gastronómica. El equipo del personal responsable del Festival entiende la cerveza como una expresión más de la gastronomía y la cultura de un país. En el BBF resulta muy habitual invitar a proyectos gastronómicos que tengan un elevado vínculo con la cerveza artesana (y que la trabajen e investiguen sus posibilidades durante el año) y/o con el territorio, para mostrar la realidad de proximidad de nuestro entorno. Este Festival nació de la pasión por la cerveza artesana y esta afortunada circunstancia constituye el motor que sigue moviendo el festival.

La idea del BBF surgió una noche de pintas entre dos de los socios fundadores, Rubén Río y Joan Fiol, el año 2011. Un año más tarde, se unieron al proyecto Mikel Rius y Salva Marimón, lo que consolida el equipo titular y aporta el empuje necesario y definitivo para celebrar el primer BBF en el Convent de Sant Agustí. El principal objetivo siempre ha sido compartir nuestra pasión y difundir cultura cervecera creando un festival gastro-lúdico que respete en todo momento el oficio cervecero y valore las cualidades gastronómicas de la cerveza. Cierran el equipo de Beer Events: Judit Càrtex en el departamento comercial y proyectos y directora del InnBrew y Anna Portavella, responsable del Barcelona Beer Challenge y producción. Además, el BBF se nutre de una infinidad de colaboradores puntuales, con implicaciones diferentes, que se hacen suyo el festival y sin los cuáles hubiera sido imposible llegar hasta aquí: Birraire, Gil, Victoria, Eva, Marcela, Mº Rosa, Chíviri, Pasta, Isaac, Alex Pequeño, Karl, Joel, Mariela, Paul, Manel, Victor, Odi, Álvaro, Helena, Lorena, Juanjo, Sara, Mónica, Pol, Marc, Dèlia, Xavi, Elisabet, Dani, Leti, David, Amaury, Enric, Gemma, Judith, Cristian, Xuri, Pere, Pepe, Anna, Adrià, Eric, Joan, Jennifer, Ingrid, Anna, Lluc, Laia, Meritxell, Mercè, Maria… i molts més!. En el marco del BBF ocurren muchas coses a la vez y muy significativas. A veces, incluso a nosotros, nos cuesta darle voz a todas tanto como nos gustaría. Para poner un poco de orden, hacemos una primera distinción entre las tres principales áreas que conforman nuestra actividad.
El BBF genera un espacio abierto a todo el mundo, a aquellos que se inician en el mundo de la cerveza artesana ya aquellos que nunca tienen suficiente, y siempre quieren aprender más de lo que se hace aquí y más allá de nuestras fronteras, por eso estamos preparando unas actividades únicas y exclusivas, que le sorprenderán. ¡No se las pierdan!. Recuerda que para acceder y disfrutar de las actividades necesitas una entrada para Barcelona Beer Festival. Sin ella no podrás entrar en el recinto. En Barcelona Beer Festival, se celebra la diversidad y la creatividad cervecera con una variedad de estilos y sabores. La selección de cervezas es escogida cuidadosamente, garantizando una experiencia sensorial que destaca por la innovación y pasión de los cerveceros locales e internacionales. ¡Una cita imprescindible para cualquier entusiasta de la buena cerveza!. El Barcelona Beer Festival 2026 contó con la participación especial del Barrel & Flow Fest, un festival estadounidense que destaca por su enfoque en la creatividad, la inclusión y la promoción de cervecerías de propiedad afroamericana. Este evento invitado no solo aportó nuevas perspectivas al festival barcelonés, sino que también reforzó la visión de la cerveza como un elemento cultural que va más allá del producto en sí.

En referencia al consumo de cerveza artesana en Cataluña, y aunque reconoce que no tienen informes oficiales actualizados, el director apuntó que “la intuición es que en producción y consumo se mantiene en volumen, crece quizás un 5-10%, pero aun así estamos ante un panorama de decrecimiento de consumo de alcohol y de cerveza también”. Una confirmación más de que el cambio de hábitos de consumo entre los jóvenes afecta, en parte, al sector cervecero, lo que ha derivado en el crecimiento de la oferta de cervezas sin alcohol. También en el sector de las artesanas: “La gente se ha puesto las pilas, aunque no es habitual encontrarlas de tirador, pero en botella y lata hay cerveceras que están haciendo cosas interesantes porque juegan con los estilos, puedes encontrar IPAs, sours…”. En este sentido, ¿hay algún estilo de cerveza que esté en boga ahora mismo? “Sigue imperando la moda de las IPAs y el lúpulo; pero donde vemos un cambio significativo, aunque aún le falta recorrido, es en lo que se refiere al uso de más ingredientes locales. Está aumentando el porcentaje de gente que utiliza el lúpulo o la malta locales”, añade Rius. Y nos habla de una cooperativa nacida en Arbeca, Malteria Arbequina, que “ha hecho una fuerte inversión para hacer la primera gran maltería no controlada por la gran industria, lo que supondrá un cambio de paradigma en el sector”. Se darán a conocer en el marco del BFF.
En esta 15ª edición, el festival reunió cerca de 180 cerveceras, mitad locales y mitad internacionales. Lo que se tradujo en cerca de 400 cervezas que el publico asistente al Festival pudo catar, procedentes de nuestro país, con un espacio especial dedicado a Euskadi, pero también de Alemania, Bélgica, Irlanda, Québec, Polonia, Italia y Francia. Además de actividades en el aula gastronómica (de pago), una de las novedades de esta edición es la presencia del Barrel & Flow Fest, un destacado festival de cerveza artesanal de Estados Unidos: “Nos hace mucha ilusión, es un festival con unas características únicas, porque participan cerveceras que son propiedad de afrodescendientes. Además, tienen un concepto de festival muy de comunidad y ponen en valor a los trabajadores del sector”, apunta Rius. Un proyecto con el que comparten valores, igual que con el gremio Vinyataires Lliures —los entrevistamos en nuestro podcast Vino y Mantel para conocer sus reivindicaciones focalizadas, en parte, en el etiquetaje de los vinos—, que también están invitados a este BBF y que mostrarán sus vinos artesanos en un stand, además de ofrecer una charla para darse a conocer.

Como Cataluña es este año Región Mundial de la Gastronomía, y como ya sucede habitualmente, las cerveceras catalanas tendrán protagonismo. Para acompañar sus cervezas, el restaurante Rooster & Bubbles preparó una propuesta gastronómica de “recetario 100% catalán”. No fue el único participante gastronómico, ya que propuestas como Acid bar, Pulponeta, Osaka Bang, Takearte, la Fundente o la cooperativa Abarka, que conjugó sus propuestas con las cervezas de las cerveceras presentes en el Barrel & Flow Fest, también estuvieron presentes en esta última edición del Festival. En paralelo se celebró la feria InnBrew: The Brewers Convention que reunió a profesionales del sector cervecero y aquí es donde cada año se dan a conocer los ganadores de los Barcelona Beer Challenge International Awards 2025.
“De cada estilo de cerveza se dan tres medallas, oro, plata y bronce, y después hay premios globales. El que suma más medallas se lleva el premio de mejor cervecera del año —en 2024 ganó precisamente Basqueland—. Y se hace lo mismo con las cerveceras noveles, las rookies, que tienen tres años o menos”, apunta Rius. A estos hay que sumar el premio Innovación – Molina for Brewers y el premio a la sostenibilidad Brewing Hope for a Better Future, así como el premio más personal del certamen, el Steve Huxley a la trayectoria. Una distinción que decide un jurado de profesionales del sector y que “reconoce que lleves muchos años y hayas aportado al sector, pero también se valora que lo hayas hecho de manera colaborativa, que hayas tenido la puerta abierta para todo el mundo y que seas un referente positivo para la comunidad cervecera”.
Hace tiempo que venimos reclamando que debemos poner más foco en los clásicos de nuestras cerveceras y no dejarnos llevar solo por la novedad continua. Hemos entrado en la espiral de buscar nombres nuevos y hay que reivindicar el buen trabajo hecho con años y lotes hasta perfeccionar una receta y dejarla tal como quiere el cervecero. Es por eso que siempre animamos a las cerveceras participantes a que traigan sus mejores creaciones y estas no suelen ser la última re-versión de la misma base con el lúpulo de moda de turno. Aún así, hay momentos para todo y hoy nos apetece hablar de unas cuantas cervezas entre tantas que se probarán por primera vez en nuestro país o, directamente, se estrenan en el BBF. La mejor manera de tomarle el pulso al sector y valorar hacia dónde van las tendencias. Realmente, hay tantos festivales como personas asisten. Y un plan fantástico podría ser probar solo novedades y no te las acabarías.
En el Barcelona Beer Festival 2026, el Espacio Euskadi volvió con una propuesta propia, reconocible y con más peso que nunca dentro del festival. No es solo un stand: fue una manera de entender la cerveza (y la sidra) desde el territorio, la identidad y el producto. La idea se mantuvo, pero evolucionó. El espacio se consolidó como un punto de encuentro donde convivieron cerveceras, sidrerías, gastronomía y actividades pensadas para ir más allá del vaso. Participaron las cerveceras: Drunken Bros, Tito Blas, Laugar, Baias, Brewery Land, Garagart, Meta Edabeak, Boga, Iparra, Byra, Basqueland, Gross, Zampano. Y las sidrerías: Zelaia, Zapiain, Bereziartua, Itxasburu, Petritegi, Altuna, Astarbe, Aburuza, Isastegi, Oiharte, Zabala
El planteamiento fue claro: mostrar la diversidad real del panorama vasco, combinando proyectos consolidados con otros más emergentes, y poniendo en valor también la cultura sidrera como parte inseparable del conjunto. El programa de actividades siguió una línea muy concreta: catas guiadas, maridajes y conversaciones que conectan producto y territorio. No se trata de hacer sesiones técnicas vacías, sino de generar contexto. Encontramos formatos que funcionan especialmente bien como catas comparativas entre estilos o elaboradores, maridajes con producto gastronómico como quesos, sesiones híbridas cerveza–sidra y otros momentos más distendidos tipo “pintxo-pote” o conciertos. También hay una apuesta clara por contenidos más transversales: la relación entre craft y gastronomía, la evolución del consumidor o la conexión entre tradición y nuevas generaciones.
La gastronomía jugó un papel clave. No como complemento, sino como parte estructural de la experiencia. Por eso, el espacio incorporó un foodtruck con una propuesta centrada en hamburguesas vascas, trabajadas con producto y criterio, pensadas para dialogar con las cervezas y sidras presentes. Fue una extensión natural de lo que representa Euskadi: producto, calidad y coherencia. En paralelo, también se puso sobre la mesa una reflexión necesaria con la campaña de “Basque Washing” impulsada por Basque Beer. Una mirada crítica sobre el uso superficial de la identidad vasca en el mundo cervecero, que defiende la autenticidad, el arraigo real al territorio y el valor de los proyectos que trabajan desde dentro. No fue solo comunicación: es posicionamiento. El resultado fue un espacio vivo, con ritmo durante todo el día, que no dependió solo del servicio de barra sino de la capacidad de generar experiencia. Euskadi no vino solo a servir cerveza y sidra. Vino a explicarse. Y este 2026 lo hizo con más herramientas, más voces y con una propuesta más sólida.

Los visitantes a esta 15ª edición tuvieron la oportunidad de probar unas 30 cervezas que probaríamos si no estuviéramos trabajando. A la organización de este Festival de la cerveza cada año le gusta hacer este ejercicio: imaginar cómo viviríamos el Barcelona Beer Festival si no estuviéramos trabajando. Sin walkies, sin horarios y tampoco sin responsabilidades. Solo criterio, curiosidad y ganas de dejarnos llevar. Esta es nuestra ruta imposible de 30 cervezas. No es una lista de “las mejores”, sino una selección de momentos que nos gustaría vivir dentro del festival. Hay cervezas que nos llaman por trayectoria, otras por intuición, y unas cuantas simplemente porque no queremos quedarnos con la duda.
5 imprescindibles (aquí empezaríamos el día)
Ales Agullons – Hop&hopes – Pale Ale – 5,5%
Una cerveza que es mucho más que una receta. Es la celebración de una relación construida con los años, de respeto y complicidad. 15 años de BBF y 15 de Hop&hopes, y la sensación de que esto no ha hecho más que empezar.
Montseny – Mala Vida – Imperial Stout – 11%
Una cerveza que no se improvisa. Aquí hay que parar, encontrar el momento y darle espacio. Densa, compleja y persistente, es de las que condicionan el resto del recorrido.
Paulaner – Salvator – Doppelbock – 7,9%
Volver a los clásicos también es avanzar. Salvator es historia viva y nos gusta revisitarla para recordar de dónde venimos y por qué algunos estilos siguen siendo referencia.
BIRRA08 – Mescladís – American Pale Ale – 4,9%
Hay cervezas que van más allá del líquido, y esta es una de ellas. Mescladís nace de la suma de proyectos y miradas, y eso se nota en cada sorbo. Empezar por aquí es también una forma de recordar que el valor de una cerveza va mucho más allá de lo que hay dentro de un vaso.
Unibroue – Fin du Monde – Belgian Tripel – 9%
Una tripel elegante y llena de matices, que siempre nos funciona. Cuando queremos asegurar el tiro sin renunciar a disfrutar, este es uno de esos nombres que aparecen solos.
Diez que no fallan (cuando queremos acertar sin pensarlo demasiado)
Cerveses Althaia – Heliodora – Berliner Weisse + naranja sanguina – 4,2%
Refrescante y precisa, con esa acidez ligera que limpia el paladar y te permite seguir. Una pieza clave para mantener el ritmo del festival.
DosKiwis – Black Swan – Nitro Dry Stout – 4,5%
Cremosa, suave y peligrosa por su facilidad. Es de las que desaparecen del vaso antes de que te des cuenta.
OSO Brew – Ursa – Session IPA – 4,8%
Equilibrio y moderación bien entendidos. Una cerveza que nos permite alargar el recorrido sin renunciar al sabor.
Staropramen – Unfiltered – Lager sin filtrar – 5%
Cuando todo se complica, volver a una lager bien hecha es casi un acto de lucidez. Limpia, equilibrada y necesaria.
BOGA – Tosta – English Brown Ale – 5,5%
Una cerveza que entra amable pero se despliega con fuerza. Las notas caramelizadas y el cuerpo sedoso la convierten en una opción que pide atención pero recompensa.
Cloudwater – Kraai – Black IPA – 6,5%
El juego entre oscuridad y lúpulo no siempre es fácil, pero aquí funciona. Hay equilibrio, hay intención y cierta elegancia en la contradicción.
Brouwerij ’t IJ – IPA – India Pale Ale – 7%
Equilibrio y facilidad en estado puro. En medio del ruido de un festival, encontrar una IPA que se deja beber sin cansar es casi un lujo.
Les Clandestines – Atheus – Dubbel – 7%
Una dubbel con identidad, donde la miel y los ésteres de la levadura construyen un perfil rico y amable. Territorio y estilo dialogando con naturalidad.
Cervesa Espiga – Funky Berry – Fruity Farmhouse BA – 7,5%
Acidez, fruta y barrica en diálogo constante. Es de esas cervezas que no se entienden en un solo sorbo y que te invitan a quedarte un rato.
Oud Beersel – Sparkling Lambic – Lambic – 7%
Complejidad y tradición en estado líquido. Aquí no hay concesiones, solo tiempo y saber hacer.
10 descubrimientos (donde realmente nos gusta perdernos)
Leplan-Vermeersch – D-0 Virgin Dark – Alcohol Free Stout – 0,3%
Nos genera curiosidad real. ¿Hasta dónde puede llegar hoy una stout sin alcohol bien resuelta? Esta es de las que queremos probar sin prejuicios.
Pivovar Vinohradsky – Káranská 9 – Czech Pilsner – 3,9%
Bajo grado y máxima exigencia técnica. Estas son las cervezas que realmente ponen a prueba a una cervecera.
Kinnegar – Devil’s Backbone – Irish Red Ale – 4,9%
Aparentemente sencilla, pero con ese perfil maltoso que la hace especialmente gastronómica. De las que crecen en contexto.
Van Steenberge – Fourchette – Belgian Tripel – 7,5%
Una tripel pensada para dialogar con la gastronomía. Nos interesa ver cómo se comporta en este contexto.
Birrificio Renton – Hop Invaders – Double IPA – 7,6%
Equilibrio y estructura. Una IPA que no busca destacar por exceso, sino por consistencia.
Red Hoof – Base Camp DIPA – West Coast DIPA – 8%
Perfil limpio y directo, con el protagonismo claro del lúpulo entre cítrico y resina y un amargor bien definido. Es también uno de los mejores secretos de Vila de Gràcia, de esos lugares y cervezas que vale la pena descubrir antes de que se vuelvan demasiado populares.
Salvador Brewing – The Throne – Double NEIPA – 8%
Carga de lúpulos y aromática intensa. Aquí el reto es encontrar el equilibrio dentro de la exuberancia brasileña.
Menno Olivier – Crema Catalana – Barley Wine – 10,37%
Dulzor, alcohol y memoria gustativa jugando juntos. Puede ser un capricho o una gran sorpresa, y precisamente por eso nos interesa.
Oitava Colina – Aduela – Barley Wine barrica Madeira – 10,5%
Barrica, oxidación y tiempo. Aquí buscamos profundidad y matiz, más que inmediatez. Probablemente, la nueva cervecera más internacional de Portugal.
Basqueland – Omako Basoa – Imperial Pastry Stout – 17,5%
Excesiva y golosa, casi un postre líquido. Sabemos que no será una cerveza para repetir, pero sí una experiencia que querremos haber vivido.
5 raras / frikis (las que rompen cualquier lógica)
CoolHead Brew – Tropical Sour – Fruit Sour – 4%
Explosión de fruta y frescura. Directa, divertida y necesaria para romper el ritmo.
Cerveza 7 Vidas – Rosé Brut – Fruit Beer – 6,8%
Híbrido entre vino y cerveza, con un perfil elegante y contemporáneo. De las que abren conversaciones.
Bierboi – Encantada – Gruit Beer – 7,5%
Sin lúpulo, con hierbas y con historia. Es una invitación a salir del marco habitual y repensar qué entendemos por cerveza.
The Kernel Brewery – Imperial Brown Stout London 1856 – Imperial Stout – 9,6%
Una mirada al pasado que todavía resuena hoy. La receta que hace siglo y medio dio nombre al estilo Imperial Stout.
Arriaca – Barleywine 18º – Barleywine – 18%
Una cerveza límite. Más allá del placer inmediato, aquí hay curiosidad y voluntad de explorar hasta dónde se puede llegar.

El Barcelona Beer Festival dió un paso más en su apuesta gastronómica con una nueva propuesta que fue más allá de lo que suele ocurrir en las barras. Este año, el festival incorporó un restaurante pop-up de alto nivel: Maridatge by Jordi Àvila y Pep Nogué, una experiencia pensada para demostrar, con argumentos, que la cerveza también puede ocupar un lugar central en la mejor cocina. Impulsado por Girona Excel·lent, el proyecto puso el foco en el producto de calidad del territorio como punto de partida. No se trató solo de un menú, sino de una cuidada selección de materias primas que representaron el potencial gastronómico de Girona, trabajadas con criterio y conectadas con cervezas del mismo entorno. El resultado fue un diálogo real entre cocina y cerveza, con identidad propia.
El formato propuso un recorrido gastronómico completo, donde cada plato se construyó en relación directa con su cerveza. Cada maridaje no acompaña, sino que forma parte del plato. Hay juegos de contraste, continuidades aromáticas y equilibrios de intensidad que buscan ir más allá de la combinación evidente y explorar el potencial real de la cerveza en la mesa. Al frente del proyecto estuvieron Jordi Àvila y Pep Nogué, dos profesionales con una trayectoria consolidada vinculada a la gastronomía y también al producto de calidad. Àvila, cocinero con experiencia en cocina contemporánea y trabajo de producto, aportó una mirada técnica y actual a la propuesta. Nogué, divulgador gastronómico y profundo conocedor del territorio y de sus productores, sumó criterio, relato y conexión con el origen de los ingredientes. Juntos construyeron una propuesta que va más allá de la ejecución de los platos: hay intención, conocimiento y una clara voluntad de dar sentido a cada decisión. Su enfoque pone en valor tanto el trabajo de los productores como el de las cerveceras, con el objetivo de situar la cerveza dentro del lenguaje gastronómico contemporáneo, con naturalidad y sin forzar el discurso.
Las cervezas seleccionadas —de proyectos como DosKiwis Brewing, Marina y Cervesa Albera— reforzaron este relato de territorio compartido. No fueron solo una selección de calidad, sino una extensión natural del producto que llegó al plato. Todo ello sucedió dentro del propio festival, pero en un formato completamente distinto. El restaurante pop-up Maridatge fue una experiencia con plazas limitadas, en un entorno pensado para disfrutar con calma, que contrastó con el ritmo habitual del BBF. Una oportunidad para parar, sentarse y entender la cerveza desde otra perspectiva. Esta nueva propuesta se sumó a la oferta gastronómica de los Food Trucks Gourmet, ampliando el abanico de experiencias del festival y reforzando una idea clave: la cerveza artesana no solo acompaña la comida, sino que puede ser una aliada central en la cocina de alto nivel.






