Hace 50 años «Alguien voló sobre el nido del cuco»

Durante el pasado año 2025 se produjo el 50 Aniversario de la película «Alguien voló sobre el nido del cuco»; cuyo título original en inglés es One Flew Over the Cuckoo’s Nest. Se trata de una película de drama piscológico americana del año 1975 dirigida por Milos Forman y basada en la novela homónimsa de Ken Kesey. Los protagonistas de este brillante filme son: Jack Nicholson, Louise Fletcher, Danny DeVito, Christopher Lloyd, Sydney Lassick, William Redfield y Brad Dourif. El rodaje comenzó en enero de 1975 y duró tres meses, y tuvo lugar en Salem, Oregón y sus alrededores, así como en Depoe Bay en la costa norte de Oregón. Los productores decidieron rodar la película en el Hospital Estatal de Oregón, un hospital psiquiátrico real, ya que este también era el escenario de la novela. El hospital todavía funciona, aunque los edificios originales que se ven en la película han sido demolidos. Ganadora de numerosos premios internacionales, One Flew Over the Cuckoo’s Nest fue la segunda película en obtener los cinco principales premios de la Academia: mejor película, mejor director, mejor actor, mejor actriz y mejor guión adaptado. Pero es la única que también obtuvo esos cinco premios en los Premios Globo de Oro y los Premios BAFTA. En 1993, la película fue considerada «cultural, histórica y estéticamente significativa» por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry. Considerada por muchos como una de las mejores películas jamás realizadas, One Flew Over the Cuckoo’s Nest ocupa el puesto 33 en las 100 mejores películas del American Film Institute

Alguien volo sobre el nido del cuco (1975). Dirigida por Milos Forman

Randle McMurphy (Jack Nicholson), un hombre condenado por asalto, y un espíritu libre que vive contracorriente, es recluido en un hospital psiquiátrico. La inflexible disciplina del centro acentúa su contagiosa tendencia al desorden, que acabará desencadenando una guerra entre los pacientes y el personal de la clínica con la fría y severa enfermera Ratched (Louise Fletcher) a la cabeza. La suerte de cada paciente del pabellón está en juego. Para muchos críticos de cine se trata del mejor papel de Jack Nicholson y la mejor película de Milos Forman. Para todos es una de las películas de culto de la historia. Ganadora de 5 Premios Óscar, convirtiéndose así en una de las tres únicas películas en ganar, de una tacada, la estatuilla a mejor película, director, actor, actriz y guion. También fue el primer Óscar de la carrera de Michael Douglas que era el productor. Randle McMurphy, un estafador de espíritu libre, es trasladado a un hospital psiquiátrico y su contagiosa tendencia al desorden se eleva contra la pétrea disciplina allí impuesta. Pronto se iniciará una amenazante guerra. En un bando se encuentra McMurphy, en el otro el personal del centro con la fría y severa enfermera Ratched a la cabeza. La suerte de cada paciente del pabellón está en juego.

Alguien volo sobre el nido del cuco (1975). Dirigida por Milos Forman

Alguien voló sobre el nido del cuco, la novela de Ken Kesey.

Antes de que sus experiencias con LSD y las andanzas al frente de los Alegres Pillastres contadas por Tom Wolfe en Ponche de ácido lisérgico le convirtieran en uno de los personajes más míticos de la cultura «underground» de los años sesenta, Ken Kesey ya había publicado dos magníficas novelas: Alguien voló sobre el nido del cuco y A veces un gran impulso. En especial, la primera se convertiría en una auténtica «novela de culto»: fue leída con pasión tanto en los campus universitarios como en las recién nacidas comunas hippies. En 1960 Ken Kesey, entonces estudiante universitario, se ofreció como voluntario para los experimentos sobre drogas psicodélicas LSD, peyote, mescalina, etc. que los psiquiatras de un hospital californiano ensayaban para futuros usos terapéuticos. De esta experiencia personal nació Alguien voló sobre el nido del cuco. Su protagonista, Randle McMurphy, que se finge loco para escapar a los rigores de la cárcel, es destinado a la sala del hospital psiquiátrico que dirige Ratched, la sádica y todopoderosa Gran Enfermera. Le han condenado porque, como él mismo cuenta, «pelea y folla demasiado», McMurphy, vital, generoso, amoral y rebelde, librará desde el instante mismo de su llegada una guerra sin cuartel contra la Gran Enfermera y su sistema represivo. Las batallas serán divertidas y cruentas; algunos internos perderán en ellas la vida, y otros descubrirán los encantos del sexo, la bebida, la libertad y la rebelión permanentes. Quizás ahora, años después de su publicación, y acalladas las polémicas no precisamente literarias suscitadas por la figura de Kesey, pueda ser leída como lo que es: una extraordinaria novela en la mejor tradición de la gran literatura americana y un clásico de nuestra época.

«Ken Kesey es un escritor clave para comprender la sociedad y la literatura de los años sesenta» (Tony Tanner).

«Con Alguien voló sobre el nido del cuco, Kesey sentó las bases de toda la ideología de los años sesenta» (Frederick Karl).

«Ken Kesey ejerció sobre los acontecimientos una influencia mucho más sustancial y directa que Timothy Leary. El responsable de todo fue Ken Kesey» (Bruce Cook).

Alguien volo sobre el nido del cuco (1975). Dirigida por Milos Forman

Resulta fascinante descubrir el proceso investigativo de un periodista, y escritor para dar vida a una historia que gira en torno a la locura, es el caso de Ken Kesey, cuyo nombre adquirió fama, gracias a su primer libro publicado en 1962, Alguien voló sobre el nido del cuco. En 1959, mientras escribía la novela, Kesey se encontraba estudiando periodismo en Oregón; a sus escasos 24 años, el curioso y osado aspirante a periodista se ofreció como voluntario para experimentar con drogas psicodélicas (LSD, Peyote) que los psiquiatras empleaban en California, para usos terapéuticos. De esta manera, Ken Kesey empezó a esbozar las líneas de su manuscrito y fue complementándolas, con apuntes autobiográficos, a raíz de su experiencia laboral en un manicomio, donde descubrió: la represión, el control del poder social y político que ejerce el sistema sobre el individuo, coartando su capacidad pensante y libertad. El libro fue un éxito inmediato y en 1963, Kirk Douglas compró sus derechos y lo llevó al teatro en Broadway, su buen recibimiento por parte del público, lo motivaron para convertirlo en película.Sin embargo, por aquella época, los estudios rechazaron la propuesta porque consideraron el tema, en extremo puntilloso y contundente, lo cual podría generar cierto malestar en el público.

El bondadoso Kirk transfirió los derechos del libro a su hijo Michael Douglas (quien se estaba empezando a labrar una carrera en Hollywood) y éste dejó en remojo el proyecto, a la espera de encontrar el equipo adecuado para la realización y producción (cargo que desempeñó en la película). Cuando el director checo, Milos Forman, leyó Alguien voló sobre el nido del cuco, que Michael le envío, el cineasta pensó que era el mejor argumento cinematográfico que había encontrado para realizar en Estados Unidos. Ken Kesey participó en las primeras versiones del guion, pero abandonó el proyecto porque él insistía en que el narrador debía ser, Chief Bromden, como en la novela, pero Forman quería darle más relevancia al personaje de Randle Patrick McMurphy, lo cual generó un fuerte resentimiento por parte del obstinado Kesey y quien aseguró jamás haber visto la película.

Finalmente se estrenó en 1975 y Forman se esforzó en realizar tomas de cada personaje y profundizar en su carácter. De esta manera, nos recluimos en un mundo claustrofóbico, inclemente, con una acertada gama tonal, que denota lo lúgubre, gélido y sórdido de los hospitales psiquiátricos. La cinta inicia con el plano general de un bellísimo paisaje en Oregón que se difumina con la introducción a un asilo para dementes, sus corredores, pacientes, enfermeros y la llegada de Randle Patrick McMurphy ( Jack Nicholson) un indómito hombre que para evadir la prisión, finge estar loco, pero él no sabe el cruel desenlace que le espera, en medio del convulso universo donde las pepas, los electroshocks y el carácter despiadado de la Jefe de enfermeras, Ratched (Louise Fletcher) lo llevarán a un declive mental, cargado de angustia y dolor. Forman parte de una narrativa objetiva, y nos interna junto a los personajes (un reparto de lujo: Nicholson, Fletcher, Danny De Vito, Brad Dourif, Will Sampson y Christopher Loyd) en esos grises mortecinos del plantel donde transcurren hechos inhumanos y escalofriantes a los que McMurphy se enfrenta, realizando actos impulsivos que lo perjudicarán enormemente y a quien Chief Bromdem (Will Sampson) protegerá sin dudarlo, pues entre ellos nace una profunda complicidad. A pesar del enfado de Kesey hacia la película, considero que Forman, de cierta manera, fue fiel al libro, y a los personajes porque abordó una amplia visión de carácter social, filosófico y político; un desenfreno de furias contenidas, con un dramatismo feroz y un final sobrecogedor.

Alguien volo sobre el nido del cuco (1975). Dirigida por Milos Forman

Argumento de la película.

En Oregón, a finales del año 1963, el criminal reincidente Randle McMurphy es trasladado a un hospital psiquiátrico después de cumplir una breve sentencia en una institución mental por estupro con una joven de 15 años. Aunque ha fingido locura y en realidad no está mentalmente enfermo, McMurphy espera evitar el trabajo forzado y cumplir el resto de su condena en un ambiente relajado. Al llegar al hospital, se encuentra en la sala dirigida por la estricta enfermera Ratched, que suprime sutilmente las acciones de sus pacientes a través de una rutina pasiva-agresiva, intimidándolos. Los otros pacientes incluyen al ansioso y tartamudo Billy Bibbit; Charlie Cheswick, quien es propenso a los berrinches infantiles; el delirante Martini; el bien educado y paranoico Dale Harding; el beligerante Max Taber; Jim Sefelt, quien padece epilepsia, y el “Gran Jefe” Bromden, un enorme indio americano que parece ser sordo. Ratched pronto ve la presencia animada y rebelde de McMurphy como una amenaza a su autoridad, y confisca los cigarrillos de los pacientes y los raciona. Durante su tiempo en la institución, McMurphy entra en una batalla de ingenio con Ratched. Roba un autobús del hospital, y escapa con varios pacientes para ir a un viaje de pesca, exponiéndolos al mundo exterior y animando a sus nuevos amigos a sentirse más seguros de sí mismos.

McMurphy se entera de que su sentencia puede ser indefinida, y hace planes para escapar, exhortando al Jefe Bromden a arrojar una fuente de hidroterapia a través de una ventana. Él, Bromden y Cheswick se pelean con los celadores después de que este se inquieta por sus cigarrillos robados. Ratched los envía a la «sala de shock», y McMurphy descubre que el Jefe Bromdem realmente puede hablar y que simula ser sordomudo para evitar involucrarse con alguien. Después de ser sometido a teratpia electroconvulsiva, McMurphy regresa a la sala fingiendo tener daño cerebral, pero revela que el tratamiento solo lo ha decidido aún más a enfrentarse a Ratched. McMurphy y el Jefe Bromdem hacen planes para escapar, pero deciden hacer una fiesta de Navidad secreta para sus amigos después de que Ratched salga del hospital por la noche.Al llegar la noche, McMurphy soborna al guardia nocturno e introduce a dos conocidas, su amante Candy y la amiga de esta Rose, que llegan con botellas de licor. Después de una noche de fiesta bacanal, McMurphy y el Jefe Bromdem se preparan para escapar, invitando a Billy a venir con ellos. Se niega, porque dice que no está listo para dejar el hospital, aunque le gustaría hacerse «amigo» de Candy. McMurphy entonces lo convence de tener relaciones sexuales con Candy en un cuarto privado. Ratched llega por la mañana temprano y encuentra la sala desordenada y a la mayoría de los pacientes borrachos. Atrapa a Billy y Candy juntos, el primero ahora libre de su tartamudeo, hasta que Ratched lo amenaza con informar a su madre sobre su escapada. Billy se abruma por el miedo y se encierra en el consultorio del médico, donde se suicida. Enfurecido, McMurphy intenta estrangular a Ratched antes de ser noqueado por un celador.

Tiempo después, Ratched vuelve a trabajar; lleva un collarín ortopédico, y su voz es débil. En la sala corren rumores de que McMurphy escapó, en lugar de ser llevado «arriba». Pero esa noche, Bromdem ve que regresan a McMurphy a su cama. Le saluda contento pero descubre, por una cicatriz en la frente, que McMurphy había sido lobotomizado. Como no quiere que viva en ese estado, Bromdem abraza entre lágrimas a su amigo y luego lo ahoga con una almohada hasta quitarle la vida. Finalmente, Bromdem se arma de valor y arroja la fuente de hidroterapia a través de la ventana y escapa hacia la noche, mientras Taber despierta justo a tiempo para verlo escapar y lo anima mientras los demás despiertan y se preparan para seguir su ejemplo y huir. 

Alguien volo sobre el nido del cuco (1975). Dirigida por Milos Forman

Elenco

Danny DeVito, viejo amigo de Douglas, fue el primero en ser elegido, habiendo interpretado a uno de los pacientes, Martini, a quien interpreta en la película posterior, en la producción fuera de Broadway de 1971. El jefe Bromden, interpretado por Will Sampson, fue elegido gracias a la recomendación de Mel Lambert (quien interpretó al capitán del puerto en la escena de la pesca), un vendedor de autos usados que Douglas conoció en un vuelo de avión cuando Douglas le dijo que querían un «gran chico «para interpretar el papel. El padre de Lambert solía vender autos a clientes nativos americanos y seis meses después llamó a Douglas para decirle: «¡El indio hijo de perra más grande llegó el otro día!». Bud Cort fue considerado para el papel de Billy Bibbit.

Miloš Forman consideró antes a Shelley Duvall para el personaje de Candy; coincidencialmente, ella, Nicholson, y Scatman Crothers (quien interpretó a Turkle) serían el elenco principal de la adaptación fílmica de 1980 de la novela El REsplandor, dirigida por Stanley Kubrick. Mientras para ver si ella era adecuada para el papel, Forman se interesó en Louise Fletcher, quien tenía un papel secundario, para el papel de la enfermera Ratched. Un conocido mutuo, el director de casting Fred Roos, ya había mencionado el nombre de Fletcher como una posibilidad. Aun así, se necesitaron cuatro o cinco reuniones, a lo largo de un año, para que Fletcher se asegure el papel de la enfermera Ratched. Su última audición fue a finales de 1974, con Forman, Zaentz y Douglas. El día después de Navidad, su agente la llamó para decir que la esperaban en el Hospital Estatal de Oregón en Salem el 4 de enero para comenzar los ensayos. En 2016, Fletcher recordó que el salario de Nicholson era «enorme», mientras que el resto del elenco trabajaba a escala o cerca de ella. Ella invirtió 11 semanas y ganó $ 10,000 antes de impuestos.

Ensayos

Antes del comienzo de la filmación, comenzó una semana de ensayos el 4 de enero de 1975 en Oregón, durante la cual los actores observaron a los pacientes en su rutina diaria y en terapia de grupo. Jack Nicholson y Louise Fletcher también presenciaron la realización de terapia electroconvulsiva en un paciente.

Rodaje

El rodaje comenzó en enero de 1975, y concluyó aproximadamente tres meses después, y se filmó en locaciones de Salem, Oregón y sus alrededores, así como en la ciudad costera de Depoe Bay, Oregón. Los productores decidieron rodar la película en el Hospital Estatal de Oregón, un hospital psiquiátrico real, ya que este también era el escenario de la novela. El director del hospital, Dean Brooks, apoyó la filmación y finalmente terminó interpretando al personaje del Dr. John Spivey en la película. Brooks identificó a un paciente para que cada uno de los actores lo siguiera, y algunos miembros del elenco incluso dormían en las salas por la noche. También quería incorporar a los pacientes al equipo como extras, a lo que los productores estuvieron de acuerdo. Douglas recuerda que no fue hasta más tarde que se enteró de que muchos de ellos estaban criminalmente locos.

Como Forman no permitió que los actores vieran el rodaje del día, esto hizo que el elenco perdiera la confianza en él, mientras que Nicholson también comenzó a preguntarse por su actuación. Douglas convenció a Forman de que le mostrara algo a Nicholson, lo que hizo, y le devolvió la confianza al actor. Haskell Wexler fue despedido como director de fotografía y reemplazado por Bill Butler. Wexler creía que su despido se debía a su trabajo simultáneo en el documental Underground, en el que se entrevistaba al grupo militante radical the weather Underground mientras se ocultaba de la ley. Sin embargo, Forman dijo que había terminado los servicios de Wexler por diferencias artísticas. Tanto Wexler como Butler recibieron nominaciones al Premio Oscar de la Academia a Mejor Cinematografía por la película, aunque Wexler dijo que había «sólo alrededor de uno o dos minutos en esa película que no filmé». Según Butler, Nicholson se negó a hablar con Forman: «… [Jack] nunca habló con Miloš en absoluto, solo habló conmigo». La producción superó el presupuesto inicial de $ 2 millones y se excedió en el cronograma, pero Zaentz, quien estaba financiando personalmente la película, pudo llegar a la diferencia pidiendo prestado contra su compañía, Fantasy Records. El presupuesto total de producción ascendió a 4,4 millones de dólares.

Alguien volo sobre el nido del cuco (1975). Dirigida por Milos Forman

Estreno.

La película se estrenó en los cines Sutton y Paramount en la ciudad de Nueva York el 19 de noviembre de 1975. Fue la segunda película más taquillera estrenada en 1975 en los Estados Unidos y Canadá con una recaudación de 109 millones de dólares, una de lasw séptimas películas más taquilleras de todos los tiempos en ese momento. Dado que se lanzó a finales de año, la mayor parte de su ingreso bruto fue en 1976 y fue el más alto para el año calendario 1976 con alquileres de $ 56.5 millones. En todo el mundo, la película recaudó $ 163,250,000. La imagen fue la película más taquillera lanzada por UA hasta ese momento. Una primera toma de Alguien voló sobre el nido del cuco parece anticipar una historia romántica: vemos colinas suaves iluminadas por el sol del amanecer y reflejadas en la superficie ondulante del agua, todo ello al son de una música apacible. Hacia este escenario se dirige el gigantesco jefe indio Bromden (Will Sampson), en el desenlace de la película de Milos Forman, cuando arranca de su base una toma de agua del baño, rompe la ventana y huye del psiquiátrico en el que se encuentra interno, hacia la libertad.

Entre una secuencia y otra, el director checo desarrolla una parábola de más de dos horas en torno a la vida, la muerte, la presión del individuo por ser aceptado en un sistema estrecho de miras y la (super)vivencia vegetativa en los manicomios a la antigua usanza. En uno de ellos, una casa con rejas en sus ventanas para prevenir precisamente escapadas, ingresa Randle P. McMurphy (Jack Nicholson), un delincuente condenado por violencia y violación del que se sospecha que finge estar loco para librarse de las labores duras que se le encargan en un campamento penitenciario. En realidad, al poco de su ingreso, el espectador sabrá que este individuo es el único de los allí encerrados con la fantasía suficiente para hacer frente al aburrimiento y la parálisis que dominan el lugar. Ésa es, justamente, la razón de sus peleas con la enfermera encargada Ratched (Louise Fletcher), que parece desear que los días de los pacientes sean tan vacíos e insulsos como sea posible: el recién llegado trata de ir minando su autoridad paulatinamente, primero cuestionando esas rutinas y después con acciones mayores, como una escapada de pesca.

Mientras el resto de internos, gracias a esas actividades, ven crecer su autoestima, el público comienza a no dudar de lo represivo y estricto del régimen del centro, cuyo funcionamiento se disfraza de democracia. Sin embargo, entender esta obra, que cumple medio siglo, como una crítica de la psiquiatría tal como se ejercía en los setenta sería restar valor al film, que va más allá: Forman formula una alegoría del poder y la sumisión, la servidumbre elegida; en una de las escenas fundamentales, de hecho, se evidencia que la mayoría de los pacientes se encuentra en esa clínica por decisión propia, “voluntariamente” sometidos a la humillación diaria. En contraste con esa actitud, cuando McMurphy intenta romper el hidrante del baño sin éxito, comenta sin resignación: Por lo menos lo he intentado. Despreciando la seriedad de la situación en que todos se encuentran, el personaje de Nicholson imagina que forma parte de un juego hasta que ya es tarde para salir de él: hacia el final del metraje tiene la oportunidad de escapar, porque la ventana está abierta; la cámara enfoca su rostro detenidamente… hasta que sonríe y decide quedarse. La partida continúa aún, aunque no será por mucho tiempo. Y la violencia psíquica y física ejercida por el centro hacia los pacientes que se rebelan va en aumento, hasta el punto de que McMurphy es sometido a una lobotomía que lo convierte en un ser sin vida de sonrisa inocente. El jefe indio decide entonces asesinarlo y finalizar él mismo la labor que aquel se había propuesto.

Forman, que antes de Alguien voló sobre el nido del cuco se había consolidado como cineasta en el marco de la Nueva Ola checa de los sesenta, con trabajos que retrataban desde la ironía la vida cotidiana, adaptó para esta obra una novela de Ken Kesey, que narró la trama desde el punto de vista de Bromden. El director rehizo el texto según sus propias preferencias, conjugando el entretenimiento y el potencial crítico. La puesta en escena importa poco, porque el peso queda en manos de los actores: un Nicholson dionisiaco, una Fletcher amablemente hipócrita y un Sampson estoico que experimenta una valiosa transformación, de la introversión casi absoluta a la (aprendida) rebeldía activa. Éste fue, por cierto, el primer gran papel del primero, aquel en el que demostraría el poder de su gestualidad violenta. Cinco años después llegaría El resplandor y, una década más tarde, El honor de los Prizzi.

«Alguien Voló Sobre El Nido Del Cuco» es una brillante comedia dramática dirigida por Milos Forman y protagonizada por Jack Nicholson. Randle McMurphy, un ex convicto por asalto y alboratador por naturaleza, se enfrentará a la inflexible disciplina y carácter del personal de un hospital psiquiátrico, en donde encabezará una rebelión de los internos. Los orígenes de «One Flew Over The Cuckoo’s Nest» (1975) se remontan prácticamente a 10 años antes, cuando el reconocido actor Kirk Douglas, que había interpretado el papel de McMurphy en la versión teatral de la novela homónima (1962) de Ken Kesey, se hizo con los derechos para realizar una adaptación cinematográfica, proyecto que no pudo concretar porque ningún estudio se interesó en él. Poco tiempo después, Kirk cedería los derechos a su hijo Michael, quien logró finalmente que se produjera el film, pero ante la avanzada edad de Kirk Douglas (en ese entonces de 60 años) debió concentrarse en la búsqueda de un actor más joven para el protagónico. De esta forma, asociándose con el renombrado productor Saul Zaentz («Amadeus», 1984, «The English Patient», 1996), Michael Douglas terminaría por conocer el trabajo del checoslovaco Milos Forman, por intermedio de Lawrence Hauben, quien se encargaría en primera instancia del guión. El notable director europeo había abandonado su natal Checoslovaquía en 1968, tras el fin de la Primavera de Praga, y comenzado a dirigir en Estados Unidos, y convenció a Douglas y Zaentz de ser el indicado para hacerse cargo del film por la forma en que concebía la trama, ya que sí había alguien que sabía de lucha contra la opresión ideológica era Milos Forman.

Y es que para Forman, la trama no era mera literatura, sino una amarga y real experiencia de vida. En ese sentido, el sistema disciplinario del hospital y, más en concreto, el de la enfermera Ratched, representa evidentemente el Comunismo imperante en la Chescoslovaquía sometida al Telón de Acero o Pacto de Varsovia, de notable influencia soviética, que ejercía una fuerte represión en los grupos disidentes e imponía un sistema de vida, de creencias e ideologías, de identidad y control de expresiones artísticas evidentemente comunitario y ortodoxo. Y esa perspectiva tan personalista de Forman se convertiría, al final, en la clave para abordar eficientemente una novela en donde el principal argumento está en la lucha contra el sistema que castra emocional e ideológicamente a los ciudadanos. Un sistema que se preocupa y se ocupa de que aquellos elementos disidentes parezcan eslabones desadaptados, que deban ser necesariamente intervenidos para su propio beneficio y el del resto del grupo social, para así mantener el orden imperante. Por lo mismo, no es de extrañar que los personajes protagónicos y antagónicos sean, en la práctica, los principales pilares en los que el guión que terminó de afinar Bo Goldman se sostiene.

A pesar de su ritmo pausado, es rico en momentos memorables sobre la conducta humana y sus manifestaciones más impredecibles, en donde resulta muy importante la fotografía de Haskell Wexler («Who’s Afraid Of Virginia Wolf», 1966). Las escenas en las que McMurphy saca a sus compañeros del sanatorio y los sube a un autobús para darles un paseo, la terapia en la que se entera que la gran mayoría de sus compañeros están ahí por iniciativa propia y, más aún, la orgíastica fiesta en la que incluso ingresan dos prostitutas, son postales cinematográficas de un reflexivo canto a la libertad, que aborda los límites de la cordura y la demencia, pero principalmente los límites de la libertad y la represión ideológica, que por supuesto el sistema maneja a su antojo para sus propios intereses. Por otro lado, Douglas y Zaentz decidieron filmar en el Oregon State Hospital, un verdadero hospital psiquiátrico, que en realidad era el escenario en que Kesey ambientó la novela. De hecho, el director del hospital, Dean Brooks, se mostró muy colaborativo con el equipo de producción, al punto de interpretar un pequeño papel, el del Dr. John Spivey y fomentar que parte de sus pacientes participaran de la filmación como extras. Una de las más increíbles anécdotas al respecto fue que Michael Douglas se enteró, después de la filmación, que la mayoría de los pacientes que ejercieron de extras eran criminales dementes, estando todos constantemente expuestos a cualquier locura en el set.

La música estuvo a cargo de Jack Nitzsche, quien aporta de forma eficiente a la naturaleza dramática del film, con movimientos bruscos y más pausados para graficar la dicotomía de la cordura y la locura. En cierta medida, cuando se produce el cambio, se advierte que la música queda fuera de control, pero es el efecto que el músico buscaba. «One Flew Over The Cuckoo’s Nest» (1975) fue la segunda película en la historia del cine, después de «It Happened One Night» (1934) de Frank Capra, en ganar las cinco principales categorías del Oscar, a la mejor película, al mejor director, al mejor actor (Nicholson), a la mejor actriz (Fletcher) y al mejor guión adaptado. Pero, además, es la única que obtuvo los premios en las mismas categorías en el Globo de Oro, junto con un sexto premio a la mejor promesa (Dourif). La cinta se quedó también con los premios BAFTA en las categorías a la mejor película, al mejor director, al mejor actor, a la mejor actriz y al mejor actor de reparto.

Las actuaciones son magistrales, Randle McMurphy, interpretado genialmente por Jack Nicholson, es un desadaptado que tiene serios problemas para seguir las reglas preestablecidas, y para aceptar las relaciones entre los propios internos y el personal médico-administrativo. En la práctica, no tiene problemas psiquiátricos ni demenciales, sólo acepta estar internado para evitar una condena mayor en la cárcel haciéndose pasar por loco, sin embargo, dentro del manicomio conocerá diferentes casos severos, y otros no tanto, de desorden psicológico, estableciendo, sin que lo tuviera contemplado, lazos de amistad con varios de ellos. McMurphy no está ahí para escapar, a pesar de que tiene más de una oportunidad para hacerlo, lo de él tiene que ver con la lucha contra el sistema. Su principal antagonista será la enferma terapeuta Ratched, eficientemente interpretada por Louise Fletcher, severa e implacable mujer de fuerte carácter, que juega a hacerle creer a McMurphy que ha «comprado» su supuesta demencia. Ratched no tiene la menor intención de dejar que McMurphy haga lo que quiera en el sanatorio mental ni menos de hacerle más agradable su estadía. Está segura que McMurphy puede desestabilizar el grupo con sus ocurrencias e inclinaciones sociópatas, sin embargo, también está consciente de que llegará el momento en que el desadaptado termine por cavar su propia tumba en el sanatorio, por lo que el juego de tensiones y rivalidades entre ambos no es más que una forma de hacer más llevadera la labor de paciente y personal médico. Además de Nicholson y Fletcher, la película cuenta con un excelente reparto secundario, en el que encontramos a Will Sampson y William Redfield, y a unos jóvenes Brad Dourif, Danny DeVito, Christopher Lloyd y Mews Small. Sampson interpreta al entrañable Jefe Bromden. Redfield es Dale Harding, el gigante amerindio sordomudo y maníatico de los cigarrillos. En tanto, Dourif personifica al puberto Billy Bibbit. DeVito al simpatico Martini. Lloyd al hiperquinético a Max Taber y Small como Candy, la prostituta que quita la virginidad a Billy. En definitiva, brillante comedia dramática que aborda de forma inteligente los alcances de la libertad ideológica en la metáfora de los problemas psicológicos, con bastante ironía y matices de crítica social.

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César A. Alvarez
César A. Alvarez
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